La planta de Frimetal en Rosario, encargada del ensamblaje de heladeras para Electrolux, suspenderá desde mayo la fabricación de estos productos, en una decisión que expone el agravamiento de la crisis del sector.
En medio de un escenario cada vez más crítico para la industria argentina, la producción de electrodomésticos suma un nuevo retroceso. La planta de Frimetal en Rosario, encargada del ensamblaje de heladeras para Electrolux, suspenderá desde mayo la fabricación de estos productos, en una decisión que expone el agravamiento de la crisis del sector.
El impacto es contundente: la dotación laboral se reducirá de unos 750 trabajadores a apenas 150, lo que implica un recorte cercano al 80% del personal. La planta, que ya había discontinuado la línea de cocinas a comienzos de año, quedará limitada únicamente a la producción de freezers y lavarropas, evidenciando un fuerte achicamiento de su actividad.
La medida se inscribe en un proceso más amplio de deterioro industrial, marcado por la caída del consumo interno y el avance de las importaciones. En marzo, la empresa había puesto en marcha un plan de retiros voluntarios dirigido a 100 empleados, aunque finalmente 130 trabajadores se adhirieron. El esquema incluyó indemnizaciones completas bajo el régimen previo a la reforma laboral y un bono adicional equivalente a tres salarios, según informó la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Desde la compañía describen el contexto como una “tormenta perfecta”, donde la contracción del mercado interno y la creciente competencia de productos importados erosionan la competitividad de la producción local, afectando directamente los niveles de empleo y actividad.
El cuadro no es aislado. La crisis golpea a todo el sector de electrodomésticos. Empresas como Peabody también atraviesan severas dificultades financieras. Su titular, Dante Do Sun Choi, sintetizó el clima del sector al señalar que “es muy ingrato ser empresario en la Argentina”, en referencia a un mercado debilitado y con alta presión externa.
En este contexto, la situación de Peabody escaló a instancias judiciales. El Juzgado Comercial N°21 aprobó la apertura del concurso preventivo para Goldmund S.A., su controlante, reconociendo el estado de cesación de pagos y habilitando la renegociación con acreedores. Al momento de la presentación, la deuda bancaria rondaba los $19.600 millones, a lo que se suman compromisos comerciales, fiscales y financieros.
La empresa fijó el inicio de su crisis financiera el 27 de febrero de 2026, cuando no logró cubrir un vencimiento de $290 millones, lo que desencadenó la ruptura de la cadena de pagos. Desde entonces, el deterioro se profundizó: acumula 168 cheques rechazados por cerca de $553 millones, según datos del Banco Central.
El cierre de líneas de producción, la pérdida masiva de empleos y la creciente fragilidad financiera de las empresas reflejan un proceso de contracción industrial más amplio, que lejos de estabilizarse, muestra señales de agravamiento en distintos frentes del entramado productivo nacional.