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Sociedad

¿Puede la izquierda roja imponerse y gobernar Argentina?

Por Sonia López*

Me encuentro respondiendo QUE SÍ, que por supuesto que sí. La izquierda roja comunista puede imponerse y gobernar a la Argentina, absolutamente sí. Y sin haberlo pensado mucho lo afirmo ya que después de todo: para eso militamos y luchamos toda una vida los comunistas contra el capitalismo y el imperialismo que somete a nuestro pueblo, a las diversas versiones coloniales que se han aplicado.

Pero mucha gente se lo está preguntando ahora. Y eso expresa una oportunidad extraordinaria. Por lo que tenemos nuevos motivos para explicar esta respuesta positiva a esta suerte de factibilidad roja y tenemos el deber de hacerlo, usando palabras que permitan existir a nuestras ideas, en esas millones de voces que nunca las pronunciaron, y autonomizarse ellas de nosotros, las ideas del socialismo, de la liberación nacional y social, del comunismo.

Estamos así, como en un estudio de factibilidad del horizonte político de nuestras luchas, de la batalla que tendremos que dar para derrotar el proyecto libertario y de entender que para ello tal vez requiera, tener que llevarnos puesto todo los que se nos meta por el camino.

Es que, para que se entienda bien esto, nos llevaron al extremo, y cada día corren aún más ese extremo en donde habitan sus leyes y decretos de pura crueldad humana. Y actúan también quienes protegen, sin ningún halo de vergüenza política, a ese corrimiento continuo, siguiéndolo desde sus propias perspectivas, pero siempre a la derecha sin fin al punto de que, para destruir esa fuerza inercial, ya estamos entendiendo, instintivamente como pueblo, que podríamos tener que martillarlo todo, a nuestro paso.

Esto ya nos ha pasado en la Argentina, y estimo que, ha pasado también en todo el continente, ya que somos un mismo pueblo histórico. La diferencia con este momento es que estamos sufriendo no solo el agotamiento del capitalismo imperialista como sistema que permitía la existencia de nuestro estado-nación, crisis que produce estos proyectos de coloniaje acelerado y abyecto, sino que también hicimos la experiencia de la rebelión popular en el 2001, donde pusimos la sangre, pero no la política que debía hacerse después de ella.

Antes de hablar de esa política, que es lo que hace falta, porque bien sabemos que somos capaces de generar las condiciones para que nada quede parado, si fuera necesario; debo responder a los eternos escepticismos reformistas – posibilistas.

Me dicen por ejemplo si acaso no estoy ciega y no veo que la derecha ultramontana ha copado Latinoamérica y que el camino es unirse hasta el centro izquierda, y acaso también hasta el centro derecha (o sea todo el centro sería lo nuestro) para así juntar la fuerza necesaria para derrotar a los libertarios. Linda historia. La misma de siempre. Hay que aliarse con la derecha, para vencer a la derecha y para no hacerle el juego a la derecha. ¿Cuál sería entonces nuestra política así? De derecha, capitalista, conservadora, antiobrera y antipopular, revestida de un discurso que, en realidad, resultó ser mentiroso.

Porque el pueblo latinoamericano le ha dado innumerables oportunidades a “la izquierda” para desplegar sus proyectos anticapitalistas y antimperialistas, pero no se ha hecho nada de ello y por eso se ha fracasado; Porque no confiaron en la fuerza de sus propios pueblos y de sus ideas, y han preferido pactar con el Capitalismo y con los cantos de sirena de las distintas agencias desplegadas por La Embajada.

Es que, en realidad aclaremos, en Latinoamérica no ha fracasado la izquierda, ha fracasado el progresismo liberal que usa por momento el discurso de izquierda para ganar votos. Es el reformismo posibilista, la idea de las etapas que nunca se terminan o nunca llegan, la obsecuencia con las clases dominantes que mantiene siempre esperando un tiempo mejor a la clase obrera, y a todas las capas subalternas de la sociedad, eso es lo que no va más. Que seas votado para hacer un Socialismo prometido y no lo hagas, eso ya no puede hacerse. Esa mecánica le ha hecho mucho daño al paradigma del Socialismo del Siglo XXI.

El respeto reverencial al Capitalismo “serio” y nacional es lo que se ha caído, porque realmente no existe, porque nuestro Capitalismo es esencialmente dependiente del imperialismo por lo cual, al ser trasnacional su acumulación, su jefatura política se ejerce desde la embajada imperialista y con ella, no hay reverencia posible que sea buena para nuestros pueblos.

El progresismo liberal cree que puede engañar a la geopolítica mundial y, por ejemplo: coquetear con el Multilateralismo pero obedece a Estados Unidos; quedar bien con el Estado de Israel pero mostrarse solidarios con el pueblo de Palestina; pedirle prioridad de vacunas a Rusia para salvar el pellejo de millones, para después, sin respeto por sus motivos existenciales, repudiar la operación militar contra la Ucrania.

Para entender mejor, presento un ejemplo: Seguramente el PJ cuando facilitaba estructuras, candidatos y asesoramiento a Javier Milei para poder presentarse a las elecciones presidenciales y, con ello, quitarle votos al macrismo, y así armar supuestamente tres tercios que pudieran beneficiarlo, no imaginaban que ese tercio fabricado seria el ganador en unidad con el enemigo, ni tampoco que sería este gobierno armado, el que se atreviera a encarcelar a Cristina Kirchner en coordinación con los jueces macristas. Y así pasó. Porque con la ideología no se juega y con el imperialismo tampoco, y la política con su pragmatismo corrupto, no puede eliminar la contienda de clases que la historia exige.

En la Argentina de este año 2026, aunque ya venimos desde hace años en este proceso, al progresismo liberal solo le ha quedado lo liberal, el PJ se ha corrido tanto a la derecha que son sus estructuras parlamentarias, sindicales, sociales y territoriales, las que han permitido gobernabilidad al proyecto libertario.

Es cierto que el PJ nunca fue de izquierda o que no se han identificado de ese modo, siendo muy específicos de la historia nacional del peronismo. Pero teníamos una frase difundida por funcionarios que te decían: “a la izquierda de Cristina esta la pared…”, es decir, el peronismo siempre se jactó de haber captado todo el espacio de la izquierda y los que no cerrábamos allí, en determinado momento, siempre se nos ha dicho: “le hacen el juego a la derecha”. Es decir, no vas a ser de izquierda, y menos anticapitalista, de hecho, tu discurso es sobre un supuesto “capitalismo serio”, pero tampoco te dejan ser de izquierda a vos, te quitan ese derecho, porque dicen que ese espacio les pertenece.

Bueno, supongamos que haya sido cierto alguna vez, pero ya no. Ese juego de usar votos progresistas y de izquierda para armar versiones edulcoradas de la derecha se terminó.

El centro se está terminando. Están creciendo y crecerán más aun los extremos del tablero político y todo lo que quede en el medio deberá encolumnarse o desaparecerá del horizonte de esta batalla.

Es por ello que desde el primer momento la batalla cultural fue contra nosotros, los comunistas, el “zurdo van a correr” y toda esa amenaza era para toda la oposición, para cualquiera que proteste o discuta o levante la cabeza en esta suerte de dictadura del algoritmo y el palo con gas pimienta semanal. Pero también para nosotros, los reales comunistas, la izquierda roja.

La diputada Myriam Bregman, conocida como La Rusa, es un merecido emergente de esa visibilización de estigma que le salió mal al sistema imperante. Ella, por propia trayectoria, desde su espacio trotskista, en un devenir locuaz de representación parlamentaria impecable, en defensa de la clase trabajadora y los sectores empobrecidos, comienza a representar las expectativas de un amplio sector de la sociedad que aspira a un cambio revolucionario y ha sido burlado más de una vez, por los discursos moderados imperantes en la oposición justicialista, cada vez más derechizados.

¿Que si puede ganar La Rusa? Para contestar esta pregunta tendría que hacer reflexión aparte, donde yo pasaría a expresar que sí, que claro que puede, y como, y por qué podría, y por qué comprendo que hay que apoyarla (prometo ir escribiendo cosas sobre esto).

Pero lo más importante ahora es asimilar que si no derrotamos el proyecto libertario (Embajada Norteamericana) en los próximos días y meses, no tendremos elecciones libres ni Democracia formal como la conocíamos. Están decididos a perpetuar la neocolonia arrastrada aquí, como en toda Latinoamérica, incluso a través del fraude electoral de ser necesario y la represión permanente.

Por lo tanto, necesitamos un Frente de Liberación Nacional y Social, que agrupe a nuestro pueblo de lucha, que es grande, pero está disperso, que sume a todas las identidades revolucionarias decididas y las que se hayan podido emancipar del reformismo posibilista, con el cual han sido sometidas.

Y ello no se puede hacer sin repensar y ampliar la unidad de las izquierdas, las originarias, las rojas, que son todas aquellas organizaciones de tradición comunista, trotskista, marxistas, leninistas, maoístas, gramsianas, guevaristas, feministas, clasistas, cristianas de opción por los pobres, ecologistas, indigenistas y todas las diásporas de las identidades históricamente populares que acepten luchar contra el capitalismo y el imperialismo.

Necesitamos un movimiento amplio en su diversidad clasista, comunista y revolucionaria, y llamar al pueblo a participar para salvar a la Patria Argentina que, esta vez, será Socialista o no será nada.

¡Por la Argentina Gran Patria Socialista! ¡Venceremos!

*Presidenta del Partido Comunista de Corrientes.

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Paro nacional docente para exigir justicia por la directora hallada muerte en Corrientes

El gremio reclama una investigación exhaustiva y denuncia las condiciones de precariedad, aislamiento y desprotección en las que desarrollaba su tarea.

El gremio docente CTERA realiza este jueves 29 de octubre un paro nacional, con movilizaciones en todo el país, para exigir justicia por Nancy Godoy, la directora suplente de 52 años que fue encontrada sin vida en Corrientes tras permanecer desaparecida desde el 7 de octubre. 

El gremio reclama una investigación exhaustiva y denuncia las condiciones de precariedad, aislamiento y desprotección en las que desarrollaba su tarea.

A través de un comunicado difundido este miércoles 28 de octubre, la Junta Ejecutiva de CTERA expresó su acompañamiento a la familia de la docente, a la comunidad educativa y al Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes (SUTECO), que viene reclamando el esclarecimiento de los hechos.

Además de exigir una investigación exhaustiva, transparente y sin demoras, que permita determinar las responsabilidades y conocer toda la verdad sobre lo ocurrido, CTERA reclamó respuestas a las autoridades provinciales y nacionales.

En particular, la confederación exigió al Gobierno de Corrientes y al Gobierno nacional que asuman las responsabilidades que les corresponden frente a las condiciones de precariedad, aislamiento y desprotección en las que, según denunció, Nancy Godoy desarrollaba su trabajo docente.

El planteo sindical pone el foco en las condiciones en las que ejercen sus tareas las y los trabajadores de la educación, especialmente en establecimientos alejados de los centros urbanos, y en la responsabilidad estatal de garantizar entornos laborales seguros.

CTERA sostuvo que ninguna trabajadora ni ningún trabajador de la educación debe desempeñar sus funciones sin protección. También reclamó condiciones laborales dignas y seguras, salarios justos y los recursos necesarios para sostener la educación pública en todo el país.


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“Nos comimos el cuento”: salió a vender sus alianzas de oro para poder pagar el alquiler y confesó entre lágrimas que votó a Milei

Aníbal, un vecino de Avellaneda, se cruzó con un móvil televisivo y contó que saló a vender los anillos de oro de su matrimonio ante la imposibilidad de afrontar la renovación de su vivienda.

El colapso económico del experimento libertario sigue cobrándose víctimas cotidianas que, tras apostar por la promesa de la motosierra, chocan de frente contra la indigencia. En una cruda postal de la crisis social que atraviesa el conurbano bonaerense, un vecino del partido de Avellaneda llamado Aníbal se vio obligado a recurrir a un recurso desesperado: intentar vender las alianzas de su matrimonio para poder juntar el dinero necesario y evitar el desalojo de su familia.

En declaraciones al móvil de C5N, el hombre relató la asfixiante situación que atraviesa al tener que afrontar la renovación de un alquiler disparado por desregulación de precios y la licuación generalizada de salarios. “Vine a ver si puedo vender mis anillos de oro porque no tengo para pagar el alquiler, con la ley que yo mismo voté”, confesó con desgarradora honestidad ante las cámaras, reconociendo sin filtros su responsabilidad en el desastre actual: “Me da pena decirlo, pero yo voté a Milei. Soy liberal, libertario, anarcocapitalista, pero la realidad es que no se puede vivir sin plata”.

El testimonio de Aníbal desnuda el nivel de arrepentimiento que comienza a expandirse entre sectores de la propia base electoral que respaldó al oficialismo en las urnas, seducidos por un relato de prosperidad individual que terminó transformándose en pesadilla social. El vecino relató que trabaja todo el día al volante mediante aplicaciones de transporte, pero sus ingresos ya no alcanzan ni para cubrir los gastos mínimos de alimentos, servicios y salud mental de su hija. Para colmo de males, al llegar a la joyería descubrió que las alianzas cotizaban a apenas 341.000 pesos, una cifra miserable que ni siquiera le sirve para cubrir una fracción del nuevo contrato locativo.

“Creí que era otra persona, nos comimos el cuento”, se lamentó el trabajador al borde del llanto, reflejando el profundo desencanto popular con una gestión económica ciega e insensible que destruye el tejido social. La angustia de Aníbal se multiplica por miles en cada rincón del país, donde la promesa de un supuesto “orden macroeconómico” se traduce, en la vida real, en familias enteras obligadas a rematar sus recuerdos más íntimos sólo para poder llegar a fin de mes.

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Mujeres venezolanas: entre la representación política y los desafíos pendientes

Por Chris Soto

Un eventual encuentro entre Dinorah Figuera y la presidenta de la república bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, reabre el debate sobre el diálogo político, el calendario electoral y el papel de las mujeres en la vida pública venezolana. Más allá de las diferencias partidistas, su participación resulta clave para construir acuerdos y responder a las necesidades del país.

Las versiones sobre un encuentro entre Dinorah Figuera, dirigente opositora, y Delcy Rodríguez, figura central del oficialismo, han generado preguntas sobre el diálogo entre sectores políticos y las condiciones para una eventual ruta electoral. Si la reunión se confirma, su alcance deberá evaluarse a partir de sus acuerdos concretos: un encuentro, por sí solo, no supone reconocimiento político mutuo ni resuelve las diferencias existentes.

En materia electoral, corresponde al Consejo Nacional Electoral (CNE), dentro del marco constitucional y legal, organizar los comicios y anunciar sus fechas. Por eso, cualquier señal sobre el calendario debe ser contrastada con decisiones y comunicaciones oficiales del organismo. La credibilidad de ese proceso dependerá también de garantías, transparencia y condiciones que generen confianza entre las distintas fuerzas políticas.

La presencia de mujeres en estos espacios tiene un valor que va más allá de la representación simbólica. Figuera y Rodríguez provienen de sectores enfrentados, pero su posible interlocución recuerda que las mujeres venezolanas participan en la discusión del poder, de transformación y deliberación respetuosa, la negociación política y el futuro institucional del país. Su aporte no debe reducirse a una supuesta capacidad natural para conciliar: implica liderazgo, experiencia y derecho a incidir en las decisiones públicas.

Ese liderazgo convive con dificultades cotidianas. La vivienda digna, el empleo, la seguridad, la salud y el cuidado de las familias siguen siendo asuntos centrales para muchas mujeres. Programas como la Gran Misión Vivienda Venezuela forman parte del debate sobre las políticas sociales, que han sido pioneras en las respuestas positivas que ha tenido el oficialismo a las necesidades sociales que nos invaden como país.

También es necesario reconocer que las mujeres no forman un grupo homogéneo. Sus experiencias varían según su edad, región, situación económica, identidad y orientación política, niveles socio culturales y educativos. Muchas enfrentan la exigencia de trabajar, emprender y ocupar posiciones de responsabilidad, mientras sostienen tareas de cuidado que siguen distribuyéndose de manera desigual. Reivindicar su autonomía supone valorar tanto su participación pública como su derecho a vivir sin que se les imponga un único modelo de vida.

La conversación sobre salud debe incluir la salud mental, la menopausia, la sexualidad y la salud reproductiva, temas que durante mucho tiempo estuvieron rodeados de silencio. Es importante abordarlos sin estigmas y con información confiable, respetando la dignidad y las decisiones de cada persona. Las prácticas complementarias pueden tener un lugar en el bienestar, pero no deben presentarse como sustituto de la atención médica basada en evidencia.

El valor político de la mujer venezolana se expresa, en definitiva, en su diversidad y en su capacidad de participar, organizarse y exigir respuestas. Un diálogo entre dirigentas puede abrir una oportunidad, pero su importancia se medirá por si contribuye a ampliar las garantías democráticas y a mejorar la vida de la población. Para que ese futuro sea realmente plural, las mujeres deben estar presentes: en el campo, en los hospitales, en las escuelas , en la dirigencia política del territorio, en los sueños que se emprenden, sino también en las altas y comprometedoras decisiones para el país, en espacios diplomáticos, consulares, en los altos acuerdos bilaterales y multilaterales, en el proceso de construcción de una nueva gestion publica- politica y en la evaluación de sus resultados.

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Se cerró el juicio por la muerte de Maradona y el fallo final se leerá el 22 de diciembre

El tribunal absolvió al médico clínico Pedro Di Spagna y pasó a deliberar sobre el resto de los imputados. La lectura del veredicto quedó fijada para el 22 de diciembre de 2026.

El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona cerró sus audiencias con una resolución parcial del tribunal. Los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón absolvieron al médico clínico Pedro Di Spagna y pasaron a deliberar sobre el resto de los imputados.

Ahora la mirada quedó puesta en Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y el equipo médico que intervino. El Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro también evalúa la conducta de Nancy Forlini, Carlos Díaz, Ricardo Almirón y Mariano Perroni.

El presidente del cuerpo, Alberto Gaig, explicó que la causa es compleja y que el expediente trae bastante tela para cortar. Entre la extensión del proceso y el volumen de prueba, el tribunal prefirió tomarse su tiempo antes de largar una sentencia final.

Por eso, la lectura del veredicto quedó fijada para el 22 de diciembre de 2026. Después de tantas audiencias, la historia sigue en pausa, pero el capítulo que define responsabilidades todavía no soltó la última palabra, ¿no?

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Diosdado Cabello y “el desafío de entender y representar un país dividido”

Por Chris Soto

Diosdado Cabello juega un papel central en la cohesión y movilización del chavismo, aunque llamarlo “el segundo a bordo” simplifica una estructura de poder donde también pesan El Presidente Nicolás Maduro, el PSUV, la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez las Fuerzas Armadas y distintas instituciones del Estado. Su influencia proviene de su trayectoria dentro del movimiento, su capacidad para organizar y comunicar políticamente, y su cercanía a los sectores más duros del oficialismo.

Esa misma posición lo convierte en una figura profundamente polarizadora. Para sus partidarios, representa disciplina, continuidad y defensa de la revolución; para buena parte de la oposición y de organizaciones críticas, simboliza la concentración del poder y una retórica confrontacional. Por eso, puede contribuir a mantener unido al chavismo, pero difícilmente puede presentarse como un interlocutor aceptado por todos los sectores del país.

En este momento de fuerte disputa, el papel de Cabello podría ser el de sostener la cohesión y movilización del oficialismo. Pero la estabilidad del país no depende solo de movilizar a una parte de la población: también requiere reconocer la diversidad política, proteger las libertades y ofrecer vías institucionales para tramitar los desacuerdos.

Una oposición que demanda cambios profundos también necesita poder expresarse y competir sin exclusión; y el oficialismo tendría que demostrar que las instituciones y las formas de organización comunal representan a la ciudadanía en su conjunto, no únicamente a sus simpatizantes.

Para cerrar se puede citar las mismas palabras de Diosdado, quien expresó: “todos son necesarios, nadie sobra, todos hacen falta.”

Y si esa es la verdad absoluta para avanzar, vernos y sentirnos necesarios en una sociedad de iguales derechos, pero de diferentes pensamientos.

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Duro golpe al ego libertario: Cristina Kirchner liquida a Javier Milei y lo supera por más de seis puntos en imagen positiva

Un estudio nacional de la consultora Analogías desmorona la narrativa oficialista. A pesar de la persecución política y judicial, la expresidenta encabeza las preferencias populares con el 45,1%, relegando al Presidente a un cómodo cuarto lugar. El 55% advierte que no votaría por el ajuste del Gobierno en un eventual balotaje.

El relato de la Casa Rosada según el cual Javier Milei “compite contra sí mismo” en un escenario sin oposición se derrumbó ruidosamente tras la publicación de los últimos datos de la consultora Analogías. Frente al discurso triunfalista que intenta instalar el Gabinete libertario, el estudio de opinión pública nacional reveló que Cristina Fernández de Kirchner encabeza las preferencias de imagen positiva en el país con un 45,1%, superando por más de seis puntos al propio Presidente, quien quedó relegado a un lejano cuarto puesto con apenas el 38,9%.

El trabajo de campo, realizado sobre más de 2.800 casos en todo el territorio nacional, refleja un contundente rechazo de la sociedad al programa de ajuste y recesión que lleva adelante el Poder Ejecutivo. Con un rechazo a la gestión que supera el 56% y un 54,8% de los consultados afirmando que su economía familiar se encuentra en un estado sensiblemente peor que el año pasado, la figura presidencial muestra un desgaste acelerado e irreversible que perforó la base del piso electoral con el que llegó a Balcarce 50.

La permanencia de la expresidenta en la cima de las preferencias populares cobra un significado político fulminante para la estrategia de la ultraderecha. A pesar del encarnizado hostigamiento mediático, las causas judiciales armadas y la constante campaña de estigmatización que pesa sobre su figura, la dirigencia del movimiento nacional no solo mantiene su liderazgo histórico, sino que registra un crecimiento sostenido que contrasta con el desplome de las métricas oficiales. Detrás de Cristina Kirchner se ubican la senadora Patricia Bullrich (44%) y el gobernador Axel Kicillof (43,3%), configurando un pelotón de dirimentes que supera al libertario en el respaldo popular.

Los datos desglosados del informe exponen además el colapso ideológico del programa oficial en temas neurálgicos de la gestión. Más del 67% de la población rechaza la entrega de tierras a capitales extranjeros impulsada en el mega DNU, casi un 63% desaprueba el estrangulamiento presupuestario sobre las universidades públicas y un 60% diagnostica niveles alarmantes de corrupción dentro de la propia estructura del Gobierno. Asimismo, casi el 62% de los encuestados denuncia que las prometidas “bajas de impuestos” no son más que una farsa publicitaria que jamás se sintió en la economía cotidiana.

El estudio consolida un cambio de época en las aspiraciones mayoritarias de la Argentina. El reclamo por una alternativa que ponga fin a la austeridad punitiva le saca más de veinte puntos de ventaja a la continuidad del experimento ultraliberal. Sin crédito social, acorralado por el deterioro de las condiciones de vida y con el mito de su invencibilidad destruido por las encuestas, Milei comprueba que el ajuste permanente y el maltrato a la población tienen un límite democrático infranqueable.

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Radiografía íntima de una Venezuela que busca el pulso de su propia voz

Por Chris Soto

Hay geografías donde el tiempo parece haberse detenido en una sala de espera perpetua. Venezuela, desgarrada por años de una polarización que ha fracturado no solo las instituciones, sino los afectos cotidianos y la mesa de los hogares, camina hoy por la cuerda floja de su propia supervivencia cívica. Observar este fenómeno desde la distancia de la crónica internacional exige despojarse de los dogmatismos partidistas para vestir la mirada con la empatía de la sociología y la delicadeza de la psicología social. La gran pregunta que resuena en las calles de Caracas, Maracaibo o San Cristóbal no es meramente electoral; es existencial: ¿cómo se reconstruye un tejido social que ha sido sistemáticamente deshilachado por el miedo, el éxodo y la confrontación?

El laberinto interno: canalizar el movimiento y la letra constitucional
Para que la oposición venezolana encuentre una vía real de canalización de su inmenso caudal de masas dentro del territorio, debe renunciar a la tentación de la urgencia mesiánica y abrazar la paciencia de la organización capilar. Las multitudes no se sostienen solo con la épica de las grandes concentraciones; necesitan anclarse en la cotidianidad: en los barrios, en los sindicatos, en las universidades y en las asociaciones vecinales.

Bajo el texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la ciudadanía y sus representantes políticos se encuentran hoy en una paradoja asfixiante: formalmente amparados por un catálogo amplísimo de derechos participativos, soberanía popular y garantías democráticas (como los artículos 5, 62 y 350), en la práctica institucional se sienten desprovistos de árbitros neutrales, de contrapesos efectivos y de garantías procesales plenas.

Esta orfandad institucional obliga a la oposición a un ejercicio de profunda madurez: interpelar a sus propios líderes. Ya no basta con la obediencia ciega ni con la fe en un liderazgo providencial. El pueblo venezolano interpela hoy a su diligencia exigiendo transparencia, estrategia a largo plazo, empatía con el sufrimiento diario y, sobre todo, una renuncia explícita a cualquier salida que suponga el atajo de la violencia. La exigencia ciudadana es clara: los líderes deben servir al movimiento, no el movimiento a los cálculos de las élites.

La psicología de la polarización y el llamado a la cordura
Desde la perspectiva de la psicología social, la polarización extrema opera como una trampa cognitiva: divide el mundo entre amigos y enemigos absolutos, deshumaniza al adversario y anula el pensamiento crítico. Durante años, franjas importantes de la sociedad han sido guiadas por caminos de confrontación estéril y violencia —tanto física como discursiva— que solo han dejado un saldo de dolor, familias separadas por el exilio y una profunda parálisis cívica.

¿Qué espera el pueblo de su oposición? Espera, antes que nada, verdad y dignidad. El ciudadano común no merece ser carne de cañón para negociaciones opacas ni el peón de un tablero geopolítico internacional. Merece un liderazgo que escuche su cansancio, que valide su fatiga emocional y que construya una alternativa donde quepan todos, incluso aquellos que hoy sostienen el aparato estatal. La reconciliación nacional no es un acto de debilidad, sino la única vía sociológica sostenible para evitar la destrucción total del país.

Mirando al espejo de la historia: Fechas y ecos de paz
La historia global nos enseña que las transiciones más difíciles no se logran a través de la aniquilación del contrario, sino mediante la audacia del reconocimiento mutuo. El 9 de noviembre de 1989, con la caída del Muro de Berlín, el mundo entendió que los muros ideológicos más infranqueables terminan cediendo ante el peso incontenible de la dignidad humana y el deseo de libertad. Asimismo, el 11 de febrero de 1990, cuando Nelson Mandela recuperó la libertad en Sudáfrica, el planeta presenció cómo el perdón político y la arquitectura de la verdad podían evitar una guerra racial cataclísmica, demostrando que la justicia transicional es el único puente hacia el futuro.

Frente a la tentación de la violencia, las palabras de los grandes constructores de la paz universal resuenan hoy en suelo venezolano con una urgencia desgarradora:

«No hay camino para la paz; la paz es el camino», nos recordó Mahatma Gandhi, advirtiendo que los fines jamás justifican los medios destructivos, en la misma línea, Martin Luther King Jr. señalaba una verdad incómoda pero indispensable para cualquier proceso de reconciliación: «La verdadera paz no es meramente la ausencia de tensión: es la presencia de justicia».

El amanecer de una nueva conciencia
La tarea que tiene por delante la sociedad venezolana y su dirigencia es titánica. Consolidarse como fuerza social en medio de un país polarizado exige abandonar el lenguaje de la descalificación y adoptar el arte difícil de la escucha. El mensaje para esa población que a menudo se ha sentido extraviada en laberintos de confrontación es que la rebeldía más profunda hoy no es tomar las armas ni ceder a la desesperanza, sino organizarse pacíficamente, tejer comunidad y rescatar la política como el espacio supremo del acuerdo humano.

Solo desde el reconocimiento del dolor ajeno y la convicción de que nadie sobra en la construcción de la nación, Venezuela podrá transformar sus actuales cenizas en el cimiento de una república libre, plural y reconciliada consigo misma.

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El factor Maduro: Resistencia, geopolítica y el giro inesperado en el tablero de Washington

Por Chris Soto

Durante años, la narrativa oficial en Miraflores se construyó sobre una trinchera. Para sus partidarios, Nicolás Maduro no ha sido meramente un mandatario, sino el hombre que resistió lo que denominan el embate del fascismo mundial, el líder que abrigó a una nación asfixiada por el régimen de sanciones petroleras y económicas más severo de la historia moderna de América Latina. En los pasillos del poder en Caracas, su figura se proyecta como el bastión que mantuvo en pie el proyecto chavista frente a un colapso pronosticado una y otra vez por los centros de poder occidentales.

La supervivencia política de Maduro nunca se explicó únicamente por el control interno, sino por su habilidad para tejer una red de alianzas globales de alto voltaje. Mientras Washington cerraba el cerco financiero, el Palacio de Miraflores profundizaba sus vínculos estratégicos y económicos con potencias extracontinentales como Rusia y China. Para Pekín y Moscú, Venezuela se convirtió en una pieza clave en el ajedrez geopolítico del hemisferio occidental, un socio dispuesto a desafiar la arquitectura de seguridad tradicional de Estados Unidos a cambio de oxígeno financiero y tecnológico.

Sin embargo, la historia de los grandes conflictos políticos rara vez sigue una línea recta. Hoy, el tablero internacional experimenta una vibración inesperada. En círculos diplomáticos y entre los sectores que demandan su libertad, se habla de un punto de inflexión. Con la figura de Donald Trump nuevamente en el centro de la ecuación política estadounidense, analistas y observadores internacionales se preguntan si Washington está a punto de reescribir las reglas del juego con Caracas.

Para el periodismo documental, registrar este momento exige mirar más allá de la polarización ideológica. La eventual reconfiguración de la política exterior estadounidense hacia Venezuela no solo redefine el destino judicial o político de Maduro, sino que pone a prueba la capacidad de adaptación de un modelo que sobrevivió al aislamiento absoluto.

Si la historia reciente estuvo marcada por el bloqueo y la confrontación intransigente, el capítulo que ahora se abre podría cambiar el tono de la diplomacia hemisférica. En las cancillerías del mundo se observa con cautela: el desenlace de esta crisis no solo definirá el futuro de Venezuela, sino también los límites del poder y la influencia de las grandes potencias en el siglo XXI.

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Diez meses de liderazgo, compromiso y esperanza

Por Chris Soto.

Diez meses pueden ser poco tiempo para reparar las heridas de una nación, pero bastan para mostrar el carácter de un liderazgo. En este periodo, Delcy Eloína Rodríguez Gómez ha proyectado una imagen de serenidad y firmeza en una etapa especialmente exigente para Venezuela. Para quienes sentimos afinidad con la izquierda y el proyecto bolivariano, su llegada a la Presidencia tiene, además, un significado histórico: una mujer venezolana al frente del país.

Su gestión puede valorarse desde una pregunta esencial: ¿cómo se traduce el liderazgo en bienestar para la gente? Los avances que merece la pena destacar son aquellos que mejoran la vida cotidiana, fortalecen la protección social y atienden las necesidades de las comunidades. Ese balance ha de construirse con resultados concretos y verificables, pero también reconociendo el valor de escuchar, acompañar y mantener la calma cuando una sociedad atraviesa momentos difíciles.

La presencia de Rodríguez en la Organización de las Naciones Unidas llevó la voz de Venezuela a un espacio internacional de gran importancia. Su discurso, señaló que la inteligencia artificial representa un hito histórico que, si se usa de forma correcta, puede traer un desarrollo sin precedentes en áreas como la salud, el ambiente y los procesos productivos. según el balance que propone este artículo, buscó defender la posición del país y expresar sus aspiraciones y la del pueblo venezolano ante la comunidad internacional.

Para apreciar su alcance, será importante atender no solo a sus palabras, sino también a las reacciones que generó y a los resultados diplomáticos que puedan comprobarse.

El acompañamiento a las personas afectadas por el terremoto representa otra dimensión fundamental del servicio público. En una emergencia, la cercanía de las autoridades, la atención a las familias y la coordinación de la ayuda pueden ofrecer alivio y confianza. La solidaridad se vuelve más significativa cuando se concreta en apoyo oportuno y sostenido para quienes han perdido seguridad, bienes o seres queridos.

También hay una dimensión feminista en este momento. La presencia de una mujer en la máxima responsabilidad política abre un espacio para reconocer la capacidad, la preparación y la contribución de las venezolanas. La sororidad —entendida como solidaridad entre mujeres, sin renunciar al diálogo crítico— invita a celebrar los avances de representación y, al mismo tiempo, a seguir trabajando por una participación plena en todas las esferas de la sociedad.

Rodríguez es abogada y ha realizado estudios y actividades académicas fuera de Venezuela. Su trayectoria puede ser parte de su experiencia pública; su valor, sin embargo, se mide por la manera en que esa preparación se pone al servicio del país. En su imagen política, muchas personas encuentran una combinación de aplomo y mesura que transmite tranquilidad. Esa impresión tiene más fuerza cuando se acompaña de comunicación clara, atención a las comunidades y respuestas concretas.

Desde una mirada bolivariana, este liderazgo también evoca el pensamiento del comandante Hugo Chávez sobre la participación de las mujeres en la transformación social. La idea de que la liberación de las mujeres está ligada a cambios profundos en la sociedad conserva vigencia para quienes creen en la justicia social y en la ampliación de derechos. Conviene presentarla como una interpretación de ese legado, salvo que se cuente con una fuente para citarla como expresión literal.

Celebrar a una mujer venezolana en la Presidencia no significa renunciar a evaluar su gestión: significa reconocer la importancia de una puerta que se abre y desear que detrás de ella haya más oportunidades, derechos y participación para todas. En estos diez meses, el desafío sigue siendo convertir la calma y la esperanza en mejoras palpables para el pueblo venezolano.Este momento histórico adquiere una dimensión feminista ineludible.

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