Por Santiago Masetti
Hace dÃas, Washington opera en Honduras para desestabilizar al Gobierno, con el fin de condicionar a las instituciones, desgastar a los candidatos del oficialismo y planificar una nueva asonada antidemocrÃĄtica en la patria de Francisco MorazÃĄn.
Las intervenciones, directas e indirectas, de Estados Unidos en Honduras fueron moneda corriente durante todo el siglo XX y en lo que va de la actual centuria vienen siendo particularmente agresivas.
La mÃĄs grave de las Últimas intervenciones tuvo lugar en 2009. Agentes estadounidenses entrenaron a las fuerzas de seguridad hondureÃąas para la represiÃģn que se desatÃģ tras el golpe de Estado que derrocÃģ al presidente Mel Zelaya.
Asimismo, sobran pruebas de la complicidad de Washington en los fraudes electorales de 2013 y 2017 que convirtieron a Honduras en una de las naciones mÃĄs pobres, desiguales y peligrosas del mundo.
Ese proceso de deterioro econÃģmico, social y polÃtico comenzÃģ a revertirse en 2021, con la llegada de Xiomara Castro a la presidencia de la naciÃģn, de la mano del partido Libertad y RefundaciÃģn (Libre).
Esta semana, circulÃģ en diferentes medios de comunicaciÃģn locales que China alertÃģ a las autoridades hondureÃąas acerca de un plan de desestabilizaciÃģn destinado a provocar un nuevo golpe de Estado.
La informaciÃģn describe los pasos para agredir a un gobierno determinado. La primera fase consiste en generar dudas entre la poblaciÃģn y asà provocar inestabilidad en su institucionalidad; la segunda, emitir una orden de extradiciÃģn contra un funcionario de alto nivel sin el fundamento necesario y, por Último, relevar el mando principal del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, e iniciar una insurrecciÃģn de las tropas contra el poder ejecutivo.
La operaciÃģn golpista orquestada por Estados Unidos y revelada por las autoridades chinas comenzÃģ el miÃĐrcoles pasado tras la reuniÃģn que mantuvieron el entonces ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor Conjunto de Honduras, JosÃĐ Manuel Zelaya y Roosevelt HernÃĄndez, respectivamente, con el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino LÃģpez.
Menos de 24 horas despuÃĐs del encuentro entre los altos funcionarios de Honduras y Venezuela, la embajadora de Estados Unidos en Tegucigalpa, Laura Dogu, cuestionÃģ la reuniÃģn y acusÃģ al ministro venezolano de ânarcotraficanteâ.
La presidenta hondureÃąa, Xiomara Castro, entendiÃģ el mensaje de Dogu como injerencia en los asuntos internos y llamÃģ a dar por finalizado al Tratado de ExtradiciÃģn que su paÃs tiene con Estados Unidos desde 1912, ÃĐpoca aquella que se caracterizÃģ por las intervenciones armadas estadounidenses en CentroamÃĐrica, elemento central de la denominada âdiplomacia del garroteâ, aplicada por Washington en toda AmÃĐrica Latina y el Caribe.
Los cuestionamientos y declaraciones de corte injerencistas de la diplomÃĄtica estadounidense contra el actual gobierno hondureÃąo no son nuevos. El 3 de mayo de 2022 condenÃģ la reforma de los servicios energÃĐticos, con la cual las autoridades declararon a los mismos como bien pÚblico y parte de los derechos humanos.
En sus argumentos injerencistas, la diplomacia estadounidense hablaba de un supuesto efecto negativo sobre las inversiones argumentando que habrÃa un efecto negativo sobre las inversiones privadas extranjeras.
En marzo de 2023, Dogu opinÃģ sobre los efectos, para ella daÃąinos, de la reforma tributaria para inversiones y empleo, alentada por la bancada de Libre en el Congreso.
En noviembre de ese mismo aÃąo, cuestionÃģ al Ministerio PÚblico por las acusaciones de fraude contra las autoridades del derechista Partido Nacional y en julio de este aÃąo se opuso pÚblicamente a la construcciÃģn de una cÃĄrcel en la isla del Cisne.
Operaciones, acusaciones y renuncias
Cuando a fines de junio pasado se conociÃģ la sentencia de la justicia estadounidense que condenÃģ a 45 aÃąos de cÃĄrcel al ex presidente de Honduras, Juan Orlando HernÃĄndez, por narcotraficante, todo hacÃa suponer que el panorama para las elecciones presidenciales de noviembre de 2025 y la llegada de la candidata de Libre, Rixi Moncada, a la presidencia serÃan de cierta tranquilidad; que todo era una cuestiÃģn de tiempo.
Sin embargo, la derecha y los alfiles de la polÃtica estadounidense para Honduras, se enfilaron hacia una operaciÃģn mediÃĄtica que busca desgastar al oficialismo, generar el caos, producir una divisiÃģn en el seno de las Fuerzas Armadas y agredir a las instituciones democrÃĄticas.
La misma consistiÃģ en la viralizaciÃģn de un video filmado en 2013, donde aparecÃa el diputado oficialista, Carlos Zelaya, en una reuniÃģn con un narcotraficante vinculado a la DEA.
Al conocer la existencia de este video el legislador del oficialismo se anticipÃģ a la operaciÃģn y explicÃģ que el encuentro se debiÃģ a uno de los tantos que se suele tener en tiempos de campaÃąas electorales, que efectivamente habÃa âcaÃdo en una trampaâ y renunciÃģ a su bancada, poniÃĐndose a disposiciÃģn de la justicia.
Como gesto de buena voluntad y con el objetivo de no entorpecer la investigaciÃģn, el ministro de Defensa de Honduras e hijo del diputado renunciante, JosÃĐ Manuel Zelaya, anunciÃģ el paso a un costado de su cargo el sÃĄbado Último.
A travÃĐs de la red social X publicÃģ: âPara que se investigue con toda libertad, he presentado mi renuncia como Ministro de Defensa ante la Presidenta @XiomaraCastroZ resaltando la integridad y el honor de mi padre @CarlosZelayaRâ.
El martes por la tarde, poco tiempo despuÃĐs de publicado el video en las redes sociales, la presidenta hondureÃąa junto a la flamante ministra de Defensa y otros altos funcionarios, brindaron una cadena nacional donde la mandataria fue contundente y expresÃģ: âCondeno todo tipo de negociaciÃģn entre narcotraficantes y polÃticos. Como lo expresÃĐ con anterioridad, despuÃĐs de las amenazas de la embajadora de Estados Unidos acusando al jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA y al ex ministro de Defensa de narcotraficantes, ratifico que la paz y la seguridad interior de la RepÚblica estÃĄn en riesgoâ.
âEl plan para destruir mi Gobierno, socialista-democrÃĄtico, y el prÃģximo proceso electoral estÃĄn en marcha. Las mismas fuerzas oscuras, internas y externas, de 2009, con la complicidad de la mediÃĄtica corporativa nacional e internacional se estÃĄn reorganizando en nuestro paÃs para gestar un nuevo golpe de Estado que el pueblo debe repelerâ, expresÃģ Xiomara Castro.
Luego, tomÃģ la palabra el ministro de Seguridad, Gustavo SÃĄnchez, quien leyÃģ los 33 casos de narcotrÃĄfico abiertos en EEUU a figuras del derechista Partido Nacional y del Partido Liberal, entre los que se destacan Porfirio Lobo Sosa, Juan Orlando HernÃĄndez, Fredy NÃĄjera y Roberto Micheletti, entre otros.
Al cierre de la cadena nacional Rixi Moncada recordÃģ que luego del golpe de Estado en 2009 âtodo el sistema de seguridad del Estado fue desmantelado, utilizado nuestro territorio como puente para introducir cocaÃna a EEUU, convirtiÃĐndolo en un paraÃso de narcotraficantes en los 12 aÃąos y 7 meses de narcodictaduraâ.
En ese sentido, la titular de la cartera de Defensa rememorÃģ: âSe inhabilitaron los radaresâ, y luego explicÃģ: âLa noticia crimines sobre la ruta y trazas del trÃĄfico de drogas, utilizando nuestros mares y trÃĄfico aÃĐreo es controlada desde Cayo Hueso en EEUUâ.
Rixi Moncada y la resistencia militante
Con la renuncia de Zelaya a la cartera de Defensa, la ex funcionaria hondureÃąa y actual candidata presidencial de Libre, Rixi Moncada, pasÃģ a ocupar ese estratÃĐgico Ministerio, cuando juramentÃģ este domingo en la Casa Presidencial.
El recorrido de Moncada comienza antes del golpe de Estado, cuando fue ministra de Trabajo en 2006 durante los primeros aÃąos del gobierno de Mel Zelaya.
Unos aÃąos despuÃĐs se desempeÃąÃģ en la gerencia de la Empresa Nacional de EnergÃa ElÃĐctrica. Durante los aÃąos de persecuciÃģn y encarcelamiento a los miembros de la âresistenciaâ, fue abogada defensora de militantes perseguidos, encarcelados y exiliados.
TambiÃĐn llegÃģ a ser la coordinadora legal para la creaciÃģn de Libre, delegada de esa fuerza polÃtica en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y ministra de Finanzas durante los primeros aÃąos de Xiomara Castro, cargo que tuvo que declinar para dedicarse de lleno a la campaÃąa electoral de 2025.
Por su parte, las organizaciones polÃticas y sociales oficialistas convocaron para el 15 de septiembre prÃģximo a una multitudinaria movilizaciÃģn en Tegucigalpa, en apoyo a la presidenta Xiomara Castro, en defensa de la independencia, por la construcciÃģn del socialismo democrÃĄtico y contra los actos injerencistas que buscan el caos y la desestabilizaciÃģn.
Las amenazas lanzadas por la jefa del Comando Sur del PentÃĄgono, la generala Laura Richardson, estÃĄn haciendo efecto en nuestro continente y buscan dinamitar los gobiernos que no son serviles ante los intereses de Washington.
Frente a ello, existe un pueblo que diagrama su presente y futuro. Recordando que fueron (y son) resistencia, los hondureÃąos trabajan por una sociedad libre e independiente.