Caputo empezÃģ a gastarse los fondos del FGS de los jubilados para mantener al dÃģlar planchado
En un intento desesperado por sostener el tipo de cambio de manera artificial, el ministro de EconomÃa, NicolÃĄs Caputo, decidiÃģ recurrir a los recursos del Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, destinados a financiar el sistema previsional.
Por primera vez, el Gobierno utilizÃģ los dÃģlares de los jubilados para intervenir en el mercado financiero y contener la escalada de la divisa estadounidense.
La maniobra busca calmar a los inversores, que empezaron a abandonar el carry trade ante la incertidumbre sobre la salida del cepo, una posible devaluaciÃģn y un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Sin medidas claras en el horizonte, el Gobierno optÃģ por ceder ante la presiÃģn del mercado a costa de los sectores mÃĄs vulnerables.
El precio de la estabilidad ficticia
Este martes, el volumen de operaciones con bonos AL30âutilizados para dolarizarse en el mercado financieroâalcanzÃģ los 375 millones de dÃģlares, el segundo mayor registro del aÃąo. La mayor parte de estas transacciones ocurriÃģ en los Últimos minutos de la jornada, una clara seÃąal de intervenciÃģn oficial para controlar la brecha cambiaria.
El mecanismo es el mismo de siempre: el Banco Central y el Banco NaciÃģn operan sobre el cierre del mercado para evitar que el dÃģlar financiero marque tendencia al alza. Sin embargo, la gran diferencia en esta ocasiÃģn es el origen de los fondos: los ahorros de los jubilados, que el Gobierno usÃģ para comprar bonos y bajar artificialmente el dÃģlar Bolsa.
La decisiÃģn no es casual. Apenas un dÃa antes, el Ejecutivo desplazÃģ al titular de la ANSES y lo reemplazÃģ por un financista cercano a Caputo que controlaba el FGS. El objetivo quedÃģ claro: facilitar el uso de los recursos previsionales como herramienta de ajuste y especulaciÃģn.
Una bicicleta al borde del colapso
La estrategia econÃģmica del Gobierno se basa en sostener el atraso cambiario con un carry trade recargado, una versiÃģn de la clÃĄsica bicicleta financiera que permite captar dÃģlares del exterior con tasas en pesos atractivas. Para eso, la llamada “tablita cambiaria” fija una devaluaciÃģn de apenas el 1% mensual, mientras que las tasas de interÃĐs se mantienen por encima del 2,4% en pesos.
Sin embargo, esta burbuja es insostenible. La acumulaciÃģn de deuda en dÃģlares de las empresas y la falta de divisas para levantar el cepo ponen en jaque el plan oficial. Los dÃģlares que el Gobierno no consigue por la liquidaciÃģn del agro o por financiamiento externo, ahora los estÃĄn poniendo los jubilados.
Mientras el Ejecutivo insiste en que con 11.000 millones de dÃģlares se podrÃa liberar el mercado cambiario, las deudas de las empresas exportadoras y las obligaciones bursÃĄtiles en moneda extranjera superan los 24.000 millones de dÃģlares. En este escenario, la supuesta estabilidad es solo una ficciÃģn sostenida a costa del sacrificio de los sectores mÃĄs frÃĄgiles.
El costo lo pagan siempre los mismos
El relato libertario de “acabar con la casta” se desmorona frente a una realidad en la que los Únicos que pierden son los jubilados y los trabajadores, mientras el mercado financiero sigue ganando. La “casta” no se toca, pero los fondos previsionales sÃ.











