La grieta del consumo: supermercados en baja, entretenimiento en alza
Mientras los sectores populares ajustan en alimentos y combustibles, las clases medias y altas disparan el gasto en ocio, electrÃģnica e indumentaria. Un paÃs partido en dos modelos de consumo.
SegÚn datos oficiales del INDEC, en abril las ventas en supermercados cayeron un 32% interanual en tÃĐrminos reales, reflejando el impacto de la crisis en el consumo bÃĄsico. TambiÃĐn se desplomÃģ el gasto en combustibles, con una caÃda del 24%, mientras el precio de la nafta subiÃģ un 87,1% respecto al mismo mes del aÃąo pasado. Los alimentos y bebidas no alcohÃģlicas aumentaron un 41,4%, pero por debajo de la inflaciÃģn, lo que indica una baja en la cantidad consumida.
En contraste, un informe del Ministerio de Hacienda de la Provincia de Buenos Aires, basado en datos del Banco Provincia, mostrÃģ que el consumo con tarjetas creciÃģ apenas un 1,1% interanual, pero con grandes diferencias entre rubros. Mientras los sectores populares reducen su gasto, la clase media y alta aumentÃģ sus consumos en esparcimiento, gastronomÃa, indumentaria y electrÃģnica. Solo en abril, restaurantes y hoteles crecieron un 70,9%, indumentaria y electrÃģnica un 51%, y recreaciÃģn y cultura un 47,8%.

El estudio detalla que quienes mantuvieron ingresos o se beneficiaron de la polÃtica econÃģmica actual aprovechan el dÃģlar planchado, la apertura importadora y los planes de cuotas para acceder a bienes y servicios postergados. Mientras tanto, la mayorÃa de los hogares ajusta en lo bÃĄsico, marcando un consumo de pura subsistencia: menos carne, menos nafta, menos changuito.
AsÃ, los nÚmeros revelan una Argentina partida en dos velocidades: unos que recortan lo esencial y otros que vuelven a gastar en placer y confort, alimentando una desigualdad cada vez mÃĄs visible en los registros oficiales.









