Milei se atrinchera: quiere seguir el ajuste a las universidades a pesar de la exigencia judicial

La Justicia declarÃģ inconstitucional el decreto que puso un freno a la Ley de Financiamiento Universitario y ordenÃģ al Gobierno de Javier Milei a pagar de “inmediato” a las universidades, pero apelarÃĄ el fallo.

El Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, a cargo del juez Martín Cormick, dio lugar al amparo colectivo promovido por el Consejo Interuniversitario Nacional y la Universidad de Buenos Aires (UBA), dejando sin efecto el Decreto 759/2025. Sin embargo, la gestiÃģn libertaria se niega a aceptar el fallo y seguir con el ajuste sobre las universidades.

De esta forma, ordenÃģ al Poder Ejecutivo el “cumplimiento inmediato de la Ley de financiamiento universitario con el dictado de las normas reglamentarias y ejecutorias necesarias a tal fin”.

Con la apelaciÃģn, el gobierno busca dilatar los tiempos para no cumplir con la normativa y no pagar para sostener el superÃĄvit fiscal. Sobre el impacto fiscal, la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) calculÃģ que el texto sancionado equivale al 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI).

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Ni los mercados financieros pueden negarlo: las consultoras reconocen que hay recesiÃģn econÃģmica

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde mensualmente el Banco Central argentino informÃģ que Argentina estÃĄ en recesiÃģn. Hasta hace unas semanas habían dicho lo contrario pero la realidad se impuso. Ya ni los bancos pueden negar que el modelo econÃģmico de Javier Milei no funciona.

Ahora, las 33 consultoras y centros de investigaciÃģn y las 11 entidades financieras que integran el panel estimaron que el PIB desestacionalizado se contrajo 1% durante el tercer trimestre. 

Es una revisiÃģn de 2,1 puntos porcentuales respecto del REM anterior. Para todo 2026 redujeron la expansiÃģn prevista, hasta apenas 1,5%. El Top 10 de pronosticadores que mÃĄs aciertan fue mÃĄs pesimista: bajÃģ su cÃĄlculo un punto y ahora espera apenas 1,2%, pero en una tendencia hacia la recesiÃģn a medida que avanza el aÃąo. ÂŋY ahora?

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DesregulaciÃģn fluvial de Sturzenegger: remolcador paraguayo se estrellÃģ contra el puente Chaco – Corrientes

Una de las principales medidas de desregulaciÃģn impulsadas por el Gobierno de Javier Milei y Federico Sturzenegger vuelve a quedar en el centro de la polÃĐmica luego de que un remolcador paraguayo chocara contra las estructuras de protecciÃģn del puente General Manuel Belgrano, que une las ciudades de Resistencia y Corrientes.

El accidente ocurriÃģ cuando el remolcador Tío Jan, que trasladaba cinco barcazas, impactÃģ contra la defensa flotante del puente. El choque desplazÃģ parte de la infraestructura de protecciÃģn, rompiÃģ el amarre del convoy y dejÃģ a las barcazas a la deriva, generando una situaciÃģn de riesgo en un punto estratÃĐgico de la navegaciÃģn sobre el río ParanÃĄ.

El episodio adquiere especial relevancia porque se produjo poco despuÃĐs de que el Gobierno flexibilizara las normas para la navegaciÃģn comercial en aguas argentinas mediante el Decreto 690/2026, una reforma impulsada por Sturzenegger que modificÃģ el rÃĐgimen de practicaje y pilotaje.

La reforma eliminÃģ o flexibilizÃģ restricciones que el Gobierno consideraba obsoletas, entre ellas algunas vinculadas con las dimensiones de los convoyes y con la obligatoriedad de contar con prÃĄcticos. El argumento oficial fue reducir regulaciones, agilizar la navegaciÃģn y bajar los costos de la actividad comercial.

Pero ahora, tras el accidente, Prefectura Naval volviÃģ a establecer límites para los convoyes que atraviesan la zona del puente: 180 metros de eslora y 50 metros de manga. Es decir, una de las restricciones que habían sido flexibilizadas vuelve a aparecer despuÃĐs de un incidente que puso en riesgo infraestructura estratÃĐgica.

La secuencia vuelve a encender las alarmas sobre los efectos concretos de una política que busca eliminar controles y restricciones en nombre de la desregulaciÃģn. El interrogante no es menor: si esas limitaciones eran consideradas innecesarias, Âŋpor quÃĐ Prefectura decidiÃģ reinstalarlas precisamente despuÃĐs del choque?

El antecedente inmediato tampoco había sido sencillo para el Gobierno. En agosto, la flexibilizaciÃģn del rÃĐgimen de practicaje provocÃģ un fuerte conflicto con los profesionales del sector, que paralizÃģ durante varios días la actividad y afectÃģ el movimiento de buques en distintos puntos del país.

Ante la gravedad del conflicto, el Ejecutivo suspendiÃģ temporalmente la aplicaciÃģn del Decreto 690 y abriÃģ una mesa de trabajo para discutir un nuevo esquema regulatorio. TambiÃĐn acordÃģ una reducciÃģn del 20% en las tarifas del practicaje.

Ahora, el incidente en el puente General Belgrano vuelve a colocar bajo escrutinio el criterio con el que el Gobierno estÃĄ llevando adelante su programa de desregulaciÃģn. La reducciÃģn de controles puede significar menores costos para determinados sectores, pero tambiÃĐn plantea interrogantes cuando se aplica sobre actividades que involucran seguridad, infraestructura estratÃĐgica y circulaciÃģn de grandes convoyes.

La responsabilidad directa por el choque corresponde al remolcador que impactÃģ contra las defensas y deberÃĄ ser determinada con precisiÃģn por las investigaciones correspondientes. Pero el episodio abre otra discusiÃģn: si la flexibilizaciÃģn de las reglas modificÃģ los mÃĄrgenes de seguridad de la navegaciÃģn y si las restricciones que Prefectura acaba de reinstalar deberían haber continuado vigentes.

La imagen resulta difícil de ignorar: primero se flexibilizan las reglas; despuÃĐs ocurre un accidente; y finalmente el Estado vuelve a imponer límites en el mismo punto donde había reducido las restricciones. Esa secuencia vuelve a poner en debate hasta dÃģnde puede avanzar la motosierra regulatoria cuando estÃĄn en juego la seguridad y la protecciÃģn de infraestructura crítica.

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La inflaciÃģn vuelve a tomar velocidad: 2,1% en septiembre y la canasta bÃĄsica ya estÃĄ por encima de los $2 millones

La inflaciÃģn volviÃģ a tomar impulso en septiembre y puso en tensiÃģn el discurso oficial de estabilizaciÃģn de la economía. El índice alcanzÃģ el 2,1%, por encima del 1,8% registrado en agosto, mientras la Canasta BÃĄsica Total ya trepÃģ a $2.076.505 y la Canasta BÃĄsica Alimentaria superÃģ los $1,13 millones.

El dato surge del nuevo Informe EconÃģmico y Social del IETSE correspondiente a septiembre de 2026 y marca una interrupciÃģn de la desaceleraciÃģn observada en los meses anteriores. La inflaciÃģn acumulada durante 2026 alcanza el 24%, mientras que la variaciÃģn interanual llega al 32,8%.

El repunte inflacionario adquiere especial relevancia frente al discurso oficial que viene destacando la estabilizaciÃģn de las principales variables econÃģmicas. Sin embargo, los datos relevados muestran que la presiÃģn sobre los precios persiste y continÚa impactando directamente sobre los ingresos y las condiciones de vida de los hogares.

Una canasta bÃĄsica que ya supera los $2 millones

El costo de la Canasta BÃĄsica Total (CBT) alcanzÃģ los $2.076.505, el ingreso mínimo que necesita el hogar de referencia para no quedar por debajo de la línea de pobreza.

A su vez, la Canasta BÃĄsica Alimentaria (CBA) llegÃģ a $1.130.236, estableciendo el umbral de ingresos necesario para superar la línea de indigencia.

Los valores muestran la magnitud del esfuerzo que deben realizar los hogares para sostener consumos considerados esenciales, en un escenario en el que los precios continÚan avanzando y el poder de compra enfrenta crecientes dificultades.

El consumo se desploma y las compras de alimentos se resienten

El deterioro tambiÃĐn aparece con claridad en las ventas de los comercios minoristas de proximidad. SegÚn el IETSE, las ventas en volumen de alimentos y bebidas cayeron 8,3% interanual en septiembre, un retroceso que el informe vincula con las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus niveles de consumo.

La situaciÃģn tambiÃĐn golpea a los propios comerciantes. Consultados sobre cuÃĄnto tiempo consideran que podrían sostener su actividad, el 34,7% respondiÃģ que podría hacerlo durante un aÃąo o menos:

  • MÃĄs de 12 meses: 65,3%
  • Entre 6 y 12 meses: 18,6%
  • Entre 3 y 6 meses: 10,2%
  • Menos de 3 meses: 5,9%

Cada vez menos margen para afrontar una emergencia

El deterioro de los ingresos tambiÃĐn queda reflejado en la situaciÃģn financiera de los hogares. El 28,5% tuvo que pedir dinero para afrontar gastos bÃĄsicos, mientras que la capacidad para resistir una interrupciÃģn de los ingresos aparece severamente limitada.

Ante una pÃĐrdida o interrupciÃģn de sus ingresos, el 61,3% de los hogares podría sostenerse menos de una semana. Otro 32,7% podría hacerlo entre una semana y un mes.

El margen de maniobra, por lo tanto, es reducido: para una amplia mayoría de las familias, cualquier imprevisto puede convertirse rÃĄpidamente en un problema para cubrir las necesidades esenciales.

La comida, cada vez mÃĄs condicionada por la falta de dinero

El informe expone ademÃĄs un escenario crítico en materia alimentaria. Apenas el 42,4% de los hogares accede plenamente a los alimentos que necesita, mientras que el 57,6% restante enfrenta algÚn tipo de dificultad o restricciÃģn.

La situaciÃģn resulta todavía mÃĄs preocupante en los hogares con menores. En septiembre, el 28,6% informÃģ que algÚn niÃąo, niÃąa o adolescente tuvo que reducir la cantidad de comida por falta de dinero.

Entre los adultos, el 39,1% de los hogares seÃąalÃģ que algÚn integrante redujo voluntariamente lo que comiÃģ para que los alimentos alcanzaran para el resto de la familia.

Fiado, tarjeta y prÃĐstamos para llegar a fin de mes

Ante la insuficiencia de los ingresos, el endeudamiento y el financiamiento cotidiano aparecen como mecanismos cada vez mÃĄs utilizados para sostener la alimentaciÃģn.

El 38,4% de los hogares recurriÃģ al fiado, el 36,5% utilizÃģ tarjetas de crÃĐdito y el 13,9% tomÃģ prÃĐstamos para comprar alimentos.

En conjunto, el 88,8% de los hogares utilizÃģ alguna modalidad de financiamiento para acceder a la comida, un dato que refleja el estrecho margen con el que muchas familias afrontan sus gastos cotidianos.

Así, mientras el Gobierno sostiene un discurso centrado en la estabilizaciÃģn y la recuperaciÃģn, los indicadores relevados por el IETSE muestran otra dimensiÃģn de la economía: la inflaciÃģn volviÃģ a acelerarse, la canasta bÃĄsica ya supera los $2 millones, el consumo de alimentos se contrajo y millones de hogares deben recurrir al crÃĐdito, al fiado o a reducir su alimentaciÃģn para poder sostenerse.

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