Ni el Día de los Enamorados se salva: bares y restaurantes sufren una caída del 50%

En una fecha que históricamente significaba mesas llenas, brindis y turnos completos, este San Valentín encuentra a bares y restaurantes atravesando uno de sus peores momentos: el consumo cayó un 50% interanual y las reservas apenas alcanzan el 15%, aun cuando la celebración cae sábado.

Miguel Ángel Solís, dueño de dos bares y una cervecería en Florencio Varela, describe un panorama que dista mucho de otros años. “Se nota mucho que no sobra nada”, resume. Antes, las parejas pedían botellas de espumante; hoy eligen cervezas. Las salidas son más austeras y eso también impacta en los trabajadores: las propinas disminuyeron de manera notoria.

El golpe no viene solo por el lado de la demanda. Los costos siguen en alza y ahogan al sector. La boleta de luz de febrero llegó con un aumento del 30%, a lo que se suman subas en alquileres y en los precios de proveedores. La situación es tan delicada que 6 de los 20 locales gastronómicos de la zona están en venta.

La retracción del consumo no es exclusiva del rubro. Según datos del INDEC, las ventas en supermercados registraron en noviembre una caída interanual del 2,8% y una contracción mensual del 3,8%, la más fuerte desde diciembre de 2023. El ajuste en los presupuestos familiares se siente primero en el ocio, y la gastronomía es uno de los sectores más expuestos.

“La gente no tiene para gastar en el ocio y va cortando eso”, explica Solís. La baja cantidad de reservas para San Valentín, una de las fechas más fuertes del calendario comercial, es una señal clara de la profundidad de la crisis.

El panorama es preocupante. Con costos en aumento y consumo en retroceso, los empresarios gastronómicos advierten que se necesitan medidas urgentes para revertir la tendencia. Este año, ni siquiera el Día de los Enamorados logró escapar al impacto de la recesión.

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El consumo de carne vacuna se desplomó en enero y está en el nivel más bajo de los últimos 20 años

El dato, informado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA), confirma una tendencia de deterioro sostenido que ya no puede explicarse solo por cambios culturales en la dieta, sino por una combinación de menor producción, precios en alza y una oferta interna cada vez más restringida.

Según la entidad, la producción de carne vacuna alcanzó en enero las 239 mil toneladas res con hueso, lo que implicó una contracción interanual del 10% (-26,6 mil toneladas), producto de un muy bajo nivel de faena. En paralelo, las exportaciones se mantuvieron prácticamente sin cambios: 57 mil toneladas res con hueso, apenas 1% más que en enero de 2025. En términos absolutos, fueron 560 toneladas más que un año atrás.

En este contexto, el consumo aparente en el mercado interno se desplomó 13% interanual, lo que equivale a 27,1 mil toneladas menos disponibles para los hogares argentinos. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó también en 47,9 kilos por habitante al año, 0,5% por debajo del promedio registrado un año atrás, consolidando el piso más bajo en dos décadas.

El retroceso del consumo coincidió además con nuevas subas de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC aumentaron por encima de la inflación mensual (2,8%): el asado subió 5,6%; el cuadril y la nalga, 3,3%; la carne picada común, 3,1%. Solo la paleta quedó levemente por debajo, con un 2,6%. Es decir, en un escenario de ingresos erosionados, la carne volvió a encarecerse por encima del promedio general de precios.

Desde CICCRA explicaron que el bajo nivel de actividad en la industria frigorífica vacuna responde a una tendencia que se arrastra desde hace años. La faena de enero de 2026 ocupó el puesto 36 entre los últimos 47 eneros, un indicador elocuente del enfriamiento del sector. En total, se faenaron 1,014 millones de cabezas, 11,8% menos que en enero de 2025 y 16,1% por debajo del mes previo, ajustado por días laborables.

Las causas productivas también pesan: la fuerte sequía entre 2021/22 y 2023/24 y las inundaciones de 2024 y 2025 generaron ventas anticipadas de hacienda, reducción de existencias y deterioro del índice de preñez, con menores zafras de terneros. El resultado fue una tendencia contractiva de la faena durante los últimos dos años, con 20 bajas interanuales consecutivas.

Sin embargo, mientras la producción se retrae, las exportaciones se sostienen. En un escenario de menor oferta, esa decisión impacta directamente sobre el mercado interno, que absorbe el ajuste vía menor consumo y mayores precios. Así, la caída en el consumo per cápita no solo refleja problemas productivos o climáticos, sino también una estructura de prioridades donde el mercado externo mantiene su dinamismo mientras la mesa de los argentinos pierde protagonismo.

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INDEC: los salarios formales perdieron 2,1% contra la inflación

Detrás del dato oficial del INDEC se esconde una dinámica más profunda: el mercado laboral argentino terminó el año con una erosión generalizada en la capacidad de compra, que golpeó con mayor fuerza en el tramo final.

Según el organismo estadístico, los salarios registrados —tanto públicos como privados— aumentaron 28,8% en términos nominales, pero quedaron claramente rezagados frente a una inflación acumulada del 31,5%. El resultado fue una pérdida interanual del 2,1% real. Sin embargo, el impacto no fue homogéneo a lo largo del año: la mayor parte del deterioro se concentró en el último cuatrimestre, cuando el poder adquisitivo se contrajo un 2,5%. Solo en diciembre, los sueldos subieron 2%, mientras que el IPC marcó 2,8%, ampliando la brecha y profundizando la caída.

Como advirtió el economista Gabriel Caamaño, los ingresos del sector privado se retrotrajeron “a niveles de septiembre-octubre de 2024”, confirmando que la recuperación previa fue frágil y terminó diluyéndose ante el nuevo impulso inflacionario.

Un ajuste desigual: el Estado como principal variable

La fragmentación del impacto expone con claridad el peso del ajuste sobre el empleo público. En diciembre, los salarios estatales apenas aumentaron 1% nominal, lo que implicó una pérdida real mensual del 1,8%, convirtiendo al sector en el más castigado. En contraste, el sector privado registrado tuvo un incremento del 2,5% nominal y una caída real más acotada, del 0,3%.

La brecha se vuelve aún más significativa si se toma como punto de partida noviembre de 2023. Desde entonces, el salario real del sector público acumula un desplome del 17,03%, mientras que el sector privado registrado muestra una caída mucho menor, del 1,55%. El ajuste, así, no solo es profundo sino también selectivo.

La inercia inflacionaria y el desfase paritario

La aceleración de precios hacia fines de 2025 dejó en evidencia el desfasaje estructural de los acuerdos salariales. El sociólogo Daniel Schteingart explicó que los salarios suelen actualizarse en función de la inflación pasada, que en contextos de aceleración resulta inferior a la inflación corriente. “Por ese motivo caen los salarios reales. También cuando se desaceleran los precios suele ocurrir lo inverso”, señaló.

Esa “brecha de inercia” ayuda a entender por qué, pese a que durante buena parte de 2024 los salarios habían logrado cierta recomposición, el salto inflacionario de fines de 2023 y la devaluación inicial continúan condicionando la comparación histórica. Medido desde noviembre de 2023, el universo registrado todavía exhibe una caída real acumulada del 7,1%.

La controversia del IPC y el costo real de vida

A la pérdida efectiva de poder adquisitivo se suma una discusión metodológica que alimenta la percepción social de un deterioro mayor al que reflejan las cifras oficiales. La decisión de mantener el IPC con base 2004/05, en lugar de publicar el índice actualizado con la canasta 2017/18 (ENGHo), generó fuertes cuestionamientos técnicos e incluso derivó en la salida de Marco Lavagna del INDEC.

Especialistas advierten que la canasta actualizada otorgaría mayor ponderación a los servicios —particularmente afectados por aumentos tarifarios—, lo que elevaría la inflación medida y, por lo tanto, profundizaría la caída real de los salarios. Según la consultora Vectorial, con esa metodología la pérdida acumulada desde noviembre de 2023 sería mucho más severa: el sector público habría retrocedido un 22,6% (en lugar del 17%) y el privado un 8,1% (frente al 1,55% oficial).

En palabras del economista Pablo Ferrari: “Es necesario aclarar que esta pérdida de salario real sería mayor si el Gobierno no hubiera decidido continuar la estimación de la inflación minorista con el IPC de 2004/05”.

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Alarma en el Gobierno: un informe interno confirma la fuerte destrucción de puestos de trabajo

En medio del debate por la reforma laboral, un informe del propio Ministerio de Capital Humano encendió todas las alarmas: en apenas seis meses se perdieron 86.000 puestos de trabajo asalariados registrados y la tasa de despidos sin causa alcanzó en noviembre su nivel más alto en un año.

Los datos surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y muestran que el empleo asalariado registrado cayó 0,2% en noviembre de 2025 respecto del mes anterior. La contracción no fue aislada: se verificó tanto en el sector privado (-0,2%) como en el sector público (-0,4%). Solo el trabajo en casas particulares mostró una variación mensual positiva (+0,6%), aunque en la comparación interanual también exhibe retrocesos.

En el sector privado, el empleo asalariado alcanzó los 6,189 millones de personas, con una baja de 13.100 trabajadores en un solo mes. Pero el dato más preocupante es la tendencia: entre junio y noviembre de 2025 se registraron variaciones mensuales negativas consecutivas, acumulando una pérdida total de 86.000 empleos formales.

Si la comparación es interanual, el deterioro resulta aún más evidente. El empleo asalariado cayó 1,1% frente a noviembre de 2024, lo que equivale a 114.800 trabajadores menos. La reducción abarcó a todas las categorías: el sector privado perdió 78.800 puestos (-1,3%), el trabajo en casas particulares cayó en 5.200 empleos (-1,2%) y el sector público se redujo en 30.900 cargos (-0,9%).

El trabajo independiente tampoco muestra señales sólidas de recuperación. En términos interanuales, el conjunto de trabajadores independientes se contrajo 10,2%, con 320.600 personas menos. Si bien el monotributo creció 4,2% (88.600 personas más), la caída del 61,9% en los monotributistas sociales —atribuida a cambios normativos específicos— fue determinante en el resultado general. Los autónomos, por su parte, retrocedieron 1,2%.

En paralelo, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) reveló que la incidencia de despidos sin causa en el sector privado alcanzó en noviembre 0,8 cada 100 trabajadores, el valor más alto de los últimos doce meses. En términos interanuales, el indicador creció 60% respecto de diciembre de 2024, igualando los niveles de 2023 y retornando a los registros previos a la pandemia.

Aunque el informe señala que la remuneración nominal bruta promedio fue de $1.836.177 en noviembre, con un incremento interanual del 30,1%, el dato salarial queda relativizado frente al contexto de pérdida de empleo y mayor conflictividad laboral.

El panorama que dibuja el propio Gobierno es el de un mercado laboral formal en retroceso, con caída sostenida del empleo registrado y aumento de despidos en plena discusión de cambios estructurales en la legislación laboral. Más allá del discurso oficial, los números exponen una realidad que difícilmente pueda minimizarse.

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PAMI no pagó y en las provincias comienzan a suspender los servicios médicos a los jubilados

La falta de pagos y la negativa a actualizar aranceles derivaron en la suspensión progresiva de prestaciones médicas en al menos cuatro provincias, mientras otras se mantienen en estado de alerta y podrían sumarse en las próximas horas.

Clínicas y sanatorios —principalmente en la Patagonia y el centro del país— confirmaron que comenzaron a restringir la atención a afiliados del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP). Aunque oficialmente no se trata de un “cierre total”, el impacto es profundo: miles de jubilados ya no pueden acceder a consultas en consultorios externos, cirugías programadas ni estudios ambulatorios.

Las urgencias y emergencias continúan atendiéndose bajo criterio médico, pero el recorte en la atención regular instala un escenario alarmante: controles postergados, tratamientos interrumpidos y diagnósticos demorados para una población que depende casi exclusivamente del PAMI para sostener su salud.

Provincias afectadas: la mecha ya está encendida

La medida de fuerza impacta con fuerza en:

  • La Pampa, donde clínicas dejaron de atender consultorios y cirugías programadas.
  • Neuquén, Río Negro y Chubut, que se sumaron al corte tras no recibir transferencias adeudadas.
  • Córdoba, donde ACLISA declaró el estado de alerta por demoras en los pagos.

En la Patagonia, cerca de 30 sanatorios enviaron una nota formal al director del PAMI, Esteban Leguizamo, exigiendo respuestas urgentes. Advirtieron que, si no hay convocatoria a una mesa técnica y soluciones concretas en las próximas horas, la suspensión “progresiva” podría transformarse en un corte total de servicios.

En Río Negro ya son 15 los establecimientos que suspendieron prestaciones, entre ellos el Hospital Privado Regional, Sanatorio San Carlos, Clínica Roca, Clínica Viedma y Sanatorio Juan XXIII, entre otros. En Neuquén, la medida alcanza a ADOS, Clínica y Maternidad Eva Perón, Sanatorio Plaza Huincul y Clínica Pasteur. La lista crece y el temor es que el conflicto se expanda a otras jurisdicciones.

Deudas millonarias y sistema al borde del colapso

Los prestadores describen un panorama crítico:

  • Deuda millonaria: solo en Neuquén se reportan compromisos impagos que superan los $1.000 millones.
  • Atraso salarial: los pagos del PAMI representan hasta el 50% de los ingresos de muchas clínicas. Sin esos fondos, se demoran sueldos y se tensiona toda la estructura sanitaria.
  • Aranceles congelados: los valores que paga la obra social quedaron muy por debajo de la inflación y de los costos reales, lo que vuelve inviable la prestación.

El conflicto ya no es solo financiero: es estructural. Las clínicas advierten que trabajan a pérdida y que el sistema se sostiene con parches mientras se acumulan deudas.

La respuesta oficial: auditorías y promesas

Desde el PAMI sostienen que los retrasos responden a auditorías internas para detectar irregularidades en facturaciones anteriores y “sanear las cuentas”. También aseguran que la atención “está garantizada” y que existen mesas de diálogo abiertas con las cámaras prestadoras.

Sin embargo, las transferencias parciales liberadas hasta ahora son consideradas insuficientes por los sanatorios, que aseguran que no cubren ni una fracción significativa de la deuda acumulada.

Este miércoles se realizará una reunión clave entre la Confederación de Clínicas y Sanatorios (CONFECLISA) y autoridades nacionales del organismo. De ese encuentro dependerá si la medida se desactiva o si el conflicto escala hacia provincias de peso como Buenos Aires o Santa Fe.

Jubilados en el medio de la disputa

En un contexto de pérdida sostenida del poder adquisitivo y aumento del costo de vida, la interrupción de prestaciones médicas agrava la vulnerabilidad de los adultos mayores. La incertidumbre crece y la pregunta es inevitable: ¿cuánto más puede tensarse el sistema antes de que el impacto sea irreversible?

La crisis del PAMI ya no es una discusión administrativa. Es una emergencia sanitaria en desarrollo.

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Crisis policial en Santa Fe: uniformados acuartelados denuncian precariedad extrema

Protesta policial en Santa Fe: escala la crisis por los reclamos de los uniformados mientras el Gobierno de Pullaro busca evitar un escenario de mayor confrontación.

La tensión entre el Gobierno de Santa Fe y la Policía provincial atraviesa uno de sus momentos más delicados. Lejos de descomprimirse, el conflicto salarial y laboral se agrava con denuncias de condiciones precarias en las comisarías y un creciente clima de temor entre los efectivos que participan de la protesta.

Mientras el Ejecutivo provincial intenta abrir canales de diálogo para encauzar la negociación y analiza posibles sanciones por el acuartelamiento, en las filas policiales se multiplican los testimonios que describen un escenario crítico, tanto en lo económico como en lo institucional.

Una subinspectora con 19 años de servicio, que aseguró percibir un salario de 1.322.000 pesos, expuso públicamente la situación que atraviesan en su dependencia. Según relató, los propios agentes deben realizar “vaquitas” para afrontar gastos básicos como el servicio de internet. “Somos 20 compañeros y cada uno tiene que pagar 670 pesos. Así lo pidió el jefe; la boleta viene a nombre del superior”, explicó, sin revelar su identidad por temor a represalias.

La agente describió además condiciones edilicias alarmantes: comisarías “muy precarias”, un único baño compartido entre hombres y mujeres, y calabozos diseñados para 12 personas que actualmente alojan hasta 45 detenidos. “Los compañeros están continuamente con miedo a que haya una evasión”, advirtió, dejando al descubierto el nivel de sobrepoblación y riesgo operativo.

En declaraciones televisivas, la subinspectora sostuvo que muchos efectivos ocultan su identidad durante la protesta por miedo a sanciones. “Si nos reconocen, nos ponen en disponibilidad, como les pasó a 20 compañeros a los que les retiraron el chaleco y el arma. Tenemos mucho miedo”, afirmó.

Visiblemente afectada, la mujer expresó entre lágrimas su conflicto personal: “Yo me siento mal de estar así, haciendo esto. No soy así. Desde el miércoles vengo con mi hija a protestar”. Sus palabras reflejan el impacto humano de una disputa que ya trasciende lo estrictamente salarial.

La agente también lanzó duras críticas contra el gobernador Maximiliano Pullaro, a quien acusó de “dividir” a la fuerza y de no atender los reclamos estructurales. “En 2013 también estábamos mal, pero ahora es peor. Tapan todo y nos maltratan”, sostuvo.

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La conexión Epstein en Argentina: “Fred” Machado y Joe Lewis aparecen vinculados al pedófilo

Los documentos revelan posibles víctimas, operaciones financieras fallidas y vínculos con nombres conocidos como el peluquero Roberto Giordano, el empresario aeronáutico Federico “Fred” Machado ex socio de Espert y el magnate británico Joe Lewis, con fuertes intereses en la Patagonia y de vinculos estrechos con el macrismo.

Más de 700 extractos de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos exponen con mayor claridad la conexión argentina del delincuente sexual Jeffrey Epstein. Los archivos no solo mencionan al país en reiteradas oportunidades, sino que detallan negocios, intercambios y relaciones con figuras del ámbito empresarial y social argentino.

En total, al menos 711 referencias incluyen a la Argentina o a ciudadanos argentinos. Los documentos revelan posibles víctimas, operaciones financieras fallidas y vínculos con nombres conocidos como el peluquero Roberto Giordano, el empresario aeronáutico Federico “Fred” Machado y el magnate británico Joe Lewis, con fuertes intereses en la Patagonia.

Contactos, modelos y agencias locales

Entre los papeles aparecen “books” fotográficos enviados a Epstein con imágenes de tres modelos argentinas. Además, una agencia con sede en Buenos Aires le habría remitido newsletters de manera directa entre 2012 y 2013.

En un intercambio interno del FBI se menciona la necesidad de “comunicar avances a tus víctimas en la Argentina”, lo que evidencia que el país no solo figuraba como plaza de negocios, sino también dentro del entramado de víctimas investigado por las autoridades estadounidenses.

Roberto Giordano también aparece citado en los documentos. El reconocido estilista, fallecido en 2019, habría recibido pagos recurrentes de 500 dólares y organizaba desfiles en Punta del Este y Pinamar, eventos que formaban parte del circuito social frecuentado por empresarios y celebridades.

Negocios e inversiones con pérdidas millonarias

Epstein también realizó inversiones en Argentina. Según reportes de su agente financiero, Paul Barrett, el financista perdió aproximadamente 1,2 millones de dólares en bonos y operaciones cambiarias durante la crisis económica de 2018, en plena gestión de Mauricio Macri. Barrett llegó a calificar la incursión argentina como uno de los “tres peores negocios” de Epstein, junto con inversiones en General Electric.

Joe Lewis y “Fred” Machado en los correos

El nombre de Joe Lewis de estrechos vínculos con Mauricio Macri, surge en correos electrónicos de 2009 intercambiados con Jes Staley, exCEO de Barclays y figura cercana a Epstein. En esos mensajes, Staley confirma un encuentro con el magnate británico en Bariloche, donde Lewis posee extensas propiedades.

Por su parte, Federico “Fred” Machado, figura en los archivos por una negociación en 2015 para venderle a Epstein un avión Gulfstream por 10 millones de dólares. Machado fue posteriormente extraditado a Estados Unidos por otras causas judiciales. Su nombre también resonó en la política argentina por su vínculo con el economista José Luis Espert, relación que derivó en un fuerte impacto en la carrera pública del dirigente libertario.

Fred Machado, extraditado a los Estados Unidos por numerosas causas judiciales vinculadas al narcotráfico.

¿Argentina, el último destino?

Según publicó La Nación, Argentina podría haber sido el último destino internacional planeado por Epstein antes de su arresto en julio de 2019. El 31 de diciembre de 2018, Julian Leese lo invitó a participar de una cacería en el país durante 2019. Epstein respondió afirmativamente, pero su detención frustró el viaje.

Los documentos refuerzan así la dimensión global del entramado de Epstein y colocan a la Argentina como una pieza relevante dentro de su red de contactos, negocios y relaciones, que hoy continúa bajo escrutinio público y judicial.

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Ranking de corrupción global: Argentina volvió a queda mal posicionada durante el segundo año de gobierno de Milei

Argentina volvió a retroceder en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 elaborado por Transparencia Internacional, confirmando un deterioro que ya se había manifestado el año anterior.

El país descendió cinco posiciones y quedó en el puesto 104 sobre 182 naciones, con 36 puntos sobre 100. En 2024 había obtenido 37 puntos. La baja, aunque pueda parecer marginal en cifras, consolida una tendencia negativa durante el segundo año de gestión de Javier Milei.

El informe internacional es contundente: en los últimos dos años no se implementaron políticas eficaces para prevenir ni sancionar la corrupción. Lejos de materializar la promesa de una transformación ética del Estado y de lucha contra la “casta”, la gestión libertaria exhibe un vacío en materia de integridad pública que impacta directamente en la percepción institucional.

Críticas por la falta de políticas anticorrupción

Organizaciones especializadas vinculan el retroceso con la ausencia de una agenda activa en materia anticorrupción. Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, fue categórico: “Nada se hizo en estos dos años para prevenir y sancionar la corrupción”. La declaración no solo apunta a la inacción, sino también a la falta de señales políticas claras en favor de la transparencia.

Casos como los vinculados a $LIBRA, el ingreso de valijas sin declarar en el aeropuerto, el reciente escandalo de sobreprecios en nucleoeléctrica y a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), más allá de las sospechas de irregularidades, no encontraron una respuesta institucional contundente por parte del Ejecutivo. Esa pasividad alimenta la percepción de opacidad y erosiona la credibilidad del discurso oficial.

Por debajo del promedio regional

Con 36 puntos, Argentina quedó por debajo del promedio del continente americano (42 puntos) y se ubicó en el puesto 19 entre 33 países de la región. Comparativamente, el país aparece cercano a Belice y la Ucrania del régimen de Zelensky, y es superado por Zambia, Lesoto, Gambia y República Dominicana.

Mientras Canadá (75 puntos) y Uruguay (73) encabezan el desempeño regional con estándares sostenidos de transparencia, Argentina se aleja de esos parámetros y se aproxima a países con mayores debilidades institucionales. En el extremo más crítico del continente se encuentran Haití (16), Nicaragua (14) y Venezuela (10), que marcan el piso del ranking regional.

Liderazgos globales y contrastes

A nivel mundial, Dinamarca lidera el índice con 89 puntos, seguida por Finlandia con 88. En los últimos puestos figuran Sudán del Sur y Somalia, ambos con 9 puntos, mientras que Venezuela ocupa el lugar 180 con 10.

Para Martín D’Alessandro, presidente de Poder Ciudadano, la falta de políticas sostenidas de integridad sigue siendo una deuda estructural en Argentina. Sin una estrategia clara y consistente, advierte, el deterioro puede profundizarse.

Un retroceso que desmiente la narrativa oficial

El IPC se construye a partir de encuestas y evaluaciones de expertos y empresarios, utilizando múltiples fuentes independientes como el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial. La escala va de 0 (alta percepción de corrupción) a 100 (mayor transparencia).

La caída de Argentina no es solo un movimiento estadístico: implica que el país fue percibido en 2025 como más corrupto que el año anterior en comparación con otras naciones. En un gobierno que hizo de la lucha contra “la casta” su principal bandera política, el retroceso en transparencia expone una contradicción difícil de soslayar.

Más que un traspié circunstancial, el segundo año de Milei parece consolidar una preocupante deriva: sin políticas activas de control y rendición de cuentas, la promesa de limpieza institucional queda reducida a consigna, mientras los indicadores internacionales marcan un deterioro que afecta la credibilidad del país y profundiza la desconfianza pública.

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Patagonia: la retirada de YPF destruyó 18 mil puestos de trabajo

Mientras el gobierno nacional exhibe a la energía y a los hidrocarburos como motores del crecimiento de la economía mileísta, en la Patagonia el saldo es el inverso: desindustrialización, caída de la producción, desplome de regalías y 18 mil puestos de trabajo destruidos.

La política hidrocarburífera actual, lejos de fortalecer el entramado productivo, está desmantelando décadas de desarrollo regional.

El eje de esta reconfiguración fue el abandono por parte de YPF de 55 áreas maduras —los llamados “pozos viejos”— en el marco del denominado “Plan Andes”, iniciado en 2024. Bajo el argumento de concentrar inversiones en Vaca Muerta y el no convencional, la petrolera controlada por el Estado se retiró de áreas convencionales en Mendoza, Santa Cruz y Chubut, dejando tras de sí pasivos ambientales, yacimientos revertidos y un fuerte retroceso económico en las provincias afectadas.

En Mendoza, la salida de áreas estratégicas como Malargüe y Chachahuén implicó despidos y caída de ingresos por regalías. En Santa Cruz, YPF devolvió diez yacimientos maduros en la zona del Golfo San Jorge. En Chubut, vendió el campo convencional Manantiales Behr a Limay Energía (Grupo Rovella). En todos los casos, el retiro se tradujo en menos actividad, menos producción y menos empleo.

Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), más de 18 mil trabajadores quedaron en la calle en los últimos dos años: alrededor de 10 mil en Santa Cruz y más de 8 mil en Chubut. No se trata únicamente de operarios petroleros. La destrucción de empleo alcanzó también a la construcción y al comercio, sectores estrechamente vinculados a la actividad hidrocarburífera. La Cámara de Comercio registró más de 400 cierres en 2024 y otros 350 en 2025. Pueblos enteros, cuya economía dependía del petróleo convencional, quedaron al borde del colapso.

Desde YPF intentaron relativizar el impacto señalando que muchos trabajadores no pertenecían directamente a la empresa, sino a firmas de servicios, y que cobraron un “stand-by” mientras duró la transición. Sin embargo, ese argumento omite una cuestión central: la política de retiro fue definida por la conducción de la empresa estatal. La responsabilidad sobre la ruptura de contratos, la paralización de actividades y la pérdida de empleo no desaparece por tercerizar los vínculos laborales.

La salida de YPF también implicó la pérdida de contratos para al menos 40 PyMEs locales, según denunció la Cámara de Empresas de la Cuenca del Golfo San Jorge. En su lugar, comenzaron a desembarcar compañías intermedias sin antecedentes productivos sólidos ni compromisos claros de inversión o empleo local. Entre ellas, Bentia Energy, fundada en julio de 2024 por el ex ministro macrista Javier Iguacel con un capital de apenas 30 millones, que se quedó con cuatro pozos de YPF. El reemplazo de una empresa centenaria por firmas de escasa trayectoria plantea serias dudas sobre la sustentabilidad del modelo.

El impacto productivo ya es visible. La salida de YPF de la Cuenca del Golfo San Jorge derivó en una caída cercana al 20% en la producción petrolera, según datos oficiales. Esta contracción golpeó de lleno las regalías provinciales, pieza clave de las finanzas públicas patagónicas.

Un informe del Centro de Estudios Fundar, “Comodoro Rivadavia y el fin de un ciclo”, basado en datos de la Subsecretaría de Coordinación Fiscal Provincial del Ministerio de Economía, señala que en el primer semestre de 2025 las regalías representaron el 13,8% de los ingresos totales de Santa Cruz y el 17,4% en Chubut. En términos reales, esto implicó una pérdida del 30% del valor de las regalías para Santa Cruz y del 19% para Chubut. La consecuencia es directa: menos recursos para sostener servicios públicos y menor capacidad para diseñar políticas de transición frente a la crisis hidrocarburífera.

En nombre de la eficiencia y la focalización en Vaca Muerta, la política hidrocarburífera del gobierno prioriza la rentabilidad de corto plazo y la concentración geográfica de inversiones, pero desatiende el entramado productivo regional y la función estratégica de una empresa como YPF. El resultado es una Patagonia más dependiente, con menos empleo, menos industria y menos ingresos fiscales.

La paradoja es evidente: en un contexto en el que la energía encabeza los índices de crecimiento macroeconómico, el abandono de YPF destruyó 18 mil puestos de trabajo en la Patagonia y dejó a provincias enteras enfrentando el costo social de una decisión política que reconfigura el mapa energético sin plan de desarrollo federal ni compromiso con el empleo local.

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Sobreprecios en Nucleoeléctrica: renunció Demian Reidel

El gobierno nacional decidió finalmente desplazar a Demian Reidel de la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina, una movida que parece responder más a la presión generada por las denuncias de corrupción que a una verdadera voluntad de fortalecer a la estratégica empresa nacional.

Reidel, que ya venía tambaleando debido a los escándalos de sobreprecios en las compras de las centrales nucleares, no pudo resistir el peso de las acusaciones, aunque su salida también deja entrever la falta de un enfoque claro y transparente por parte del gobierno para gestionar la compañía.

El detonante de su caída fue la denuncia interna de Juan Pablo Nolasco Sáenz, gerente de la Planta Central Nuclear Atucha I-II, quien acusó a dos de los colaboradores más cercanos de Reidel de direccionar contrataciones a favor de la empresa LX Argentina, que había presupuestado un 140% más de lo que Nucleoeléctrica estaba pagando por los mismos servicios. A pesar de los intentos de Reidel por proteger a sus hombres de confianza, el directorio de la empresa decidió apartarlos, pero las repercusiones no tardaron en llegar. Esta situación reveló un patrón preocupante en la gestión de Nucleoeléctrica, que no solo se ve salpicada por irregularidades administrativas, sino también por una falta de responsabilidad ante las constantes denuncias de corrupción.

A este escándalo se sumó la aparición de una deuda personal de Reidel por 825 millones de pesos, la cual, según los informes, fue saldada de manera “transparente”, pero no sin generar suspicacias. ¿Cómo se explica que un funcionario público haya podido contraer semejante deuda personal y luego resolverla de forma tan rápida? Aunque Reidel intentó justificar su situación como parte de un negocio inmobiliario legítimo, el escándalo económico que esto generó no hizo más que agravar su imagen ante la opinión pública.

El reemplazo de Reidel por Juan Martín Campos, presidente de Dioxitek, no parece ser más que un movimiento superficial para calmar las aguas. Campos, aunque con experiencia en el sector nuclear, asume en un contexto extremadamente complicado para Nucleoeléctrica, que se encuentra en medio de proyectos cruciales como la extensión de la vida útil de la central Atucha I y la construcción de un nuevo almacenamiento para combustibles gastados. Sin embargo, el cambio de liderazgo no oculta el hecho de que la gestión de Nucleoeléctrica sigue marcada por la opacidad y la falta de control efectivo sobre los recursos públicos.

Lo más preocupante de este cambio de dirección es que, a pesar de la evidente crisis de confianza que atraviesa la empresa, el gobierno parece haber optado por un reemplazo que no aborda las profundas falencias en la gestión y el control de los proyectos. Más allá de la renovación del directorio y el nombramiento de nuevos cargos, no parece haber una estrategia clara para evitar que los problemas de corrupción y sobreprecios sigan siendo una constante en una de las principales empresas del sector energético del país.

El caso de Reidel no es solo un episodio aislado, sino que refleja una constante falta de transparencia y responsabilidad en la administración de las empresas estatales bajo el actual gobierno, que prefiere actuar bajo la presión mediática y los escándalos, en lugar de tomar decisiones estructurales que promuevan una verdadera rendición de cuentas y una gestión eficiente y honesta de los recursos públicos.

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