Contundente condena del Papa Francisco al régimen israelí
“Ayer no dejaron entrar a Gaza al patriarca de Jerusalén como habían prometido y han sido bombardeados niños. Esto es crueldad, no es guerra”.
El Papa Francisco ha expresado una enérgica condena contra el régimen israelí por la devastadora situación humanitaria en Gaza. En un gesto de contundente crítica, el pontífice señaló la necesidad de investigar las denuncias de genocidio en la Franja, una posición que evidencia su firme defensa de los derechos humanos. Ayer, en el Vaticano, Francisco recibió al presidente palestino, Abu Mazen, para dialogar sobre el conflicto.
Durante el encuentro, el Papa y el Secretario de Estado, Pietro Parolin, abordaron la “gravísima situación humanitaria” en Gaza y reiteraron su llamado urgente a un cese del fuego, la liberación de rehenes y la solución de dos estados como única vía para alcanzar una paz duradera. La Santa Sede subrayó la importancia de proteger Jerusalén como un lugar de encuentro entre las tres religiones monoteístas.
“Ayer no dejaron entrar a Gaza al patriarca de Jerusalén como habían prometido y han sido bombardeados niños. Esto es crueldad, no es guerra”, dijo el Papa, durante la audiencia a la Curia Romana para los augurios natalicios en el Aula de las Bendiciones en Vaticano.
En contraste, el gobierno argentino parece haber adoptado una postura que contradice su tradición histórica en la defensa de los derechos humanos. Ante las graves denuncias sobre crímenes de guerra en Gaza, el silencio y las acciones del Ejecutivo argentino reflejan una preocupante complicidad con la situación.
El presidente palestino, tras reunirse con el Papa, destacó su agradecimiento por el apoyo continuo de Francisco a la causa de la paz y reiteró la necesidad del reconocimiento pleno del Estado palestino en la comunidad internacional. Recordó también el simbólico gesto de plantar un olivo junto al entonces presidente israelí Shimon Peres y el Papa en 2014, un acto que permanece en la memoria como símbolo de esperanza.
Mientras el mundo observa con preocupación los hechos en Gaza, el contraste entre la contundencia del mensaje del Papa Francisco y la ambigüedad del gobierno argentino pone en evidencia una contradicción ética y diplomática que exige ser corregida.












