Editorial

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Oposición: tres peronismos en pugna

Después de la derrota por penales contra el macrismo, todos los ninguneados del PJ creyeron que llegaba la hora de la reivindicación. El ascenso de Mauricio Macri marcaba el momento de la normalización del peronismo, tras una intervención kirchnerista que se había estirado por demasiado tiempo.

Así, la contracara optimista de la derrota electoral era que se acababa el disciplinamiento estatal desde arriba hacia abajo y por orden de la jefa. Según esa mirada, el cristinismo se convertiría casi naturalmente en un progresismo apenas ampliado, un partido más orientado a la nostalgia que a la ambición de poder a futuro.

Ese riesgo, de todas formas, todavía está latente. La posibilidad de limitarse a un papel testimonial se manifiesta en ese discurso kirchnerista que por momentos es demasiado folclórico, demasiado pasado de rosca y enguetado.

Ya lejos de facilidades materiales del Estado, la sobrevida que encontró el cristinismo se basa en un dato hoy constatado por las encuestas: a lo largo de su tránsito por el poder, el kirchnerismo se convirtió en un hecho cultural. Pese a sus problemas comunicacionales y sus dificultadas para renovar su staff de líderes, ese es su principal capital político. Y a su vez es su mayor garantía para mantener protagonismo en el paisaje político.

Así lo marca un interesantísimo sondeo nacional hecho por la consultora Ibarómetro. Según la investigación realizada los días 10, 11 y 12 de febrero sobre una base de 1.200 casos, un 32% de la sociedad se siente cercano al PRO, y un 27,6% se ubica dentro del Frente para la Victoria. En tercer puesto, un 13,1% de la población siente afinidad por el Frente Renovador de Sergio Massa, bastante lejos del 4,8% radical, el 3% peronista no K y el 1,4% de la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

En la misma línea, la encuesta de la consultora dirigida por Ignacio Ramírez muestra que Cristina Fernández de Kirchner es vista como la principal referente del espacio opositor por el 44,4% de los consultados, seguida por Sergio Massa con el 20,8%. Más abajo aparecen Daniel Scioli con el 9,0%; Juan Manuel Urtubey con el 2,2%; Margarita Stolbizer con el 2,1% y Juan Manuel De la Sota con el 1,7%.

Macrismo y kirchnerismo, entonces, se consolidan como lenguajes políticos antagónicos y bien contemporáneos. Así, si la vuelta de la democracia asentó un sistema bipartidista PJ-UCR, y la crisis del 2001 derivó en unos 15 años de hegemonía peronista, el nuevo panorama sugiere que hay dos camisetas predominantes: la macrista y la kirchnerista. Pero lejos del bipartidismo cerrado de los ochenta y noventa, cada una de estas dos identidades representa sólo a un tercio de la sociedad.

El tercio restante se muestra más astillado, con excepción del perseverante núcleo massista. A caballo de su propia audacia, Sergio Massa intenta hacerse paso en esta Argentina polarizada. Y no le va del todo mal: en las elecciones presidenciales consiguió retener los votos de su contrincante de la interna, José Manuel de la Sota, y quedó tercero con un 21%. Y desde ese momento ensaya un equilibrio delicado entre cercanía gestual a Macri y críticas a su política económica.

Con esa estrategia de la tercera posición, el massismo no termina de desplazar a los dos actores más importantes (macrismo y kirchnerismo), pero tampoco desaparece ni se diluye. Massa aguanta a la sombra del poder, autopostulado como un plan B peronista, pero más pillo y eficaz que el actual presidente.

Ante esa persistencia del Frente Renovador, el peronismo no kirchnerista ni massista (encarnado principalmente por el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey y el diputado Diego Bossio) queda relegado a un lejano cuarto lugar. Y lo más grave para su subsistencia: no queda claro cuál sería su electorado potencial.

Por fuera del reunionismo, la conspiración y las operaciones mediáticas, hay un punto en el que a la oferta política también la determina la demanda. En esa instancia, cuando la política se vuelve una disputa casi física por los espacios de representación, esa tercera versión del PJ no parece encontrar la clientela que le permita pegar saltar hacia la emancipación.

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La suerte de Macri definirá la interna del PJ

Porque más allá de la rosca, el protocolo y el estado deliberativo en que acaba de entrar el Consejo Nacional Justicialista, escenificado en su sede de la calle Matheu, será Macri y la suerte de su gobierno los que definan el sentido político-ideológico que adoptará el peronismo. Y ese desenlace, que todavía está un poco lejos de conocerse, terminará por acomodar las fichas del nuevo escenario político.

Mientras tanto, el peronismo hace tiempo en una especie de empate técnico entre sus principales boxeadores. Un conteo de porotos, en el que cada bando blufeará sobre sus pertenencias y posibilidades. Así, en contra de sus impulsos más belicosos, y muy a pesar de las ganas mutuas de pasarse facturas acumuladas, tanto la vanguardia camporista, como el ala Macri-friendly del PJ (encarnado por su esperanza blanca, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey), parecen coincidir en que, por ahora, el que se apura pierde. Desde esa percepción, se vienen rounds de tanteo mutuo, más que de salir a buscar desesperadamente el knock out a manotazos.

Así, si bien Urtubey fue el primero en postularse y salir a jubilar a Cristina Kirchner, enseguida dio marcha atrás y propuso al diputado y ex gobernador sanjuanino José Luis Gioja. Sin demasiadas ambiciones personales a futuro, la postulación de Gioja podría funcionar como una carambola: ser una prenda de cierta paz y unidad, y a la vez patear hacia adelante la resolución más concreta sobre el destino ideológico y operativo del peronismo.

Otro peronista sub-45 con ambiciones espartanas, Sergio Massa, también reculó después de que su aliado táctico, el presidente Macri, lo candidateara a destiempo para presidir el PJ. En su lugar, empujó al incombustible (aunque no muy interesado en comerse el desgaste de asumir ese puesto) José Manuel de la Sota.

En el rincón kirchnerista, los aspirantes preferidos (no ideales, pero sí posibles) son el ex jefe de Gabinete Jorge Capitanich y Daniel Scioli, quien consiguió definitivamente el sello de calidad cristinista en la campaña para el balotaje. Desde ese momento hasta la noche de la derrota digna ante Macri, Scioli cambió su estatus ante los ojos siempre desconfiados de las bases y la dirigencia cristinista. Desde entonces, el ex gobernador sigue de campaña, en una construcción política itinerante con base en el conurbano bonaerense.

El principal capital cristinista en esta pulseada, una pulseada mucho más amable que el promedio peronista sobre resolución de conflictos internos, sin embargo excede la rosca de los nombres propios. Porque si hay algo que mantiene con vida al cristinismo como variante peronista con chances de conducir el PJ, y desde ahí meterse en la discusión por el poder estatal en la Argentina, es la demanda de representación que todavía elige a Cristina Kirchner. Se trata de un sector de la población que elige a Cristina y a lo que ella expresa, en medio de una evidente crisis de liderazgos capaces de reemplazarla en lo político y lo electoral.

Sin el cristinismo como opción, esa demanda representación se queda huérfana. Y si bien es una porción social difícil de medir en cantidad, a la vez es imposible de negar. Por eso el sector más acuerdista del PJ, todavía resentido con el camporismo, con cierto ninguneo de la ex presidenta y con el recambio generacional inducido a la fuerza, no declara una guerra interna más abiertamente. Al momento, el máximo quiebre se dio en la Cámara de Diputados, con el alejamiento de 12 diputados conducidos por Diego Bossio. ¿Punta del iceberg, muestra de audacia individual o movida demasiado apurada? Se verá, sobre todo a la luz de cómo se encamina la interna.

El capital político algo inorgánico del cristinismo no se mantendrá para siempre, a pesar de las entusiastas plazas de la resistencia y la retórica sobre los empoderados. Sin articulaciones concretas con actores sindicales, territoriales y provinciales, el riesgo será diluirse hasta convertirse en una fuerza testimonial.

El macrismo, por su parte, ya se dio una política para relacionarse con el PJ: levantar la figura de Sergio Massa para fracturar al PJ, y apostar al intercambio de favores con gobernadores y senadores peronistas que facilite la gobernabilidad. Dividir y comprar. Hacia la dirigencia sindical, el gobierno optó por una estrategia parecida: priorizar a Hugo Moyano como interlocutor, y al mismo tiempo habilitar la caja de las obras sociales, a cambio de la paz social.

Claro que el manejo de un país no se agota en una serie de acuerdos super-estructurales. Y menos en un país con un prontuario social revoltoso, y mucho menos en la Argentina versión 2016, que hereda un alto piso de demandas y expectativas de consumo. La suerte del macrismo determinará, sobre todo a partir de marzo, el sentido más profundo y definitivo de la interna peronista.

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A un año de la muerte de Nisman, la vieja guardia de la ex SIDE quiere volver

Si bien todavía sigue siendo un relato demasiado caliente y manipulado, demasiado cruzado por las grietas y las emociones políticas, un relato que incluso fue determinante en el resultado de las elecciones presidenciales, la muerte de Nisman excedió largamente la trama policial y marcó otro momento de fricción histórica entre el poder contingente y el poder permanente.

Así como la caída del alfonsinismo evidenció la eficacia que podía tener el lobby de los grupos económicos, y así como el kirchnerismo sacó a la luz el rol clave de los medios de comunicación, la muerte del fiscal de la UFI-AMIA graficó la importancia y enorme autonomía que habían ganado los espías en los últimos 30 años. Los gastos reservados, vínculos con la justicia federal, dirigentes políticos y periodistas de la tele fueron los recursos que engordaron a ese actor no sometido al voto.

Ahora, a más de un año de la muerte de Nisman, ocurrida en un contexto de pulseada descarnada entre el gobierno de Cristina Kirchner y la conducción de la ex SIDE, la vieja guardia de los espías amaga con volver a tallar sobre la política, en una especie de sociedad de intereses con el macrismo.

Macri puso a un inesperado dúo al frente de la Agencia Federal de Inteligencia (la AFI, ex SIDE). Como jefe de la AFI designó a su amigo Gustavo Arribas, cara visible de un grupo dedicado a la compra y venta de de jugadores, y a su vez sospechado de incurrir en maniobras de lavado. La segunda de la AFI es Silvia Cristina Majdalani, quien compensa el desconocimiento absoluto de Arribas sobre el mundo de la ex SIDE. Alias La Turca, la ex menemista Majdalani (fue fiadora de Carlos Menem cuando estuvo preso por sus cuentas en Suiza) tiene familiaridad directa con un sector de la vieja guardia de espías echados. En particular, con el ex número dos de la ex SIDE, Francisco “Paco” Larcher, echado por Cristina Kirchner hace poco más de un año.

Tras la designación de Arribas y Majdalani, y a más de 40 días de la asunción macrista, continúa la vuelta por goteo de los espías y operadores judiciales desplazados. Y si bien el macrismo había prometido romper con ese pasado, la nueva jefatura de la AFI puso como director de Finanzas al contador Juan José Galea, un personaje muy cercano al ex subjefe de la SIDE en tiempos de la Alianza, el abogado Darío Richarte. De hecho, Galea ocupó ese mismo cargo durante el gobierno aliancista y quedó envuelto en el escándalo de pago de coimas al Senado para aprobar la ley de flexibilización laboral.

Ahora, Galea y Richarte juegan para un macrista en ascenso: Daniel “el Tano” Angelici, presidente de Boca y dirigente cada vez más influyente en la Justicia federal. A tal punto llega la sociedad con Angelici, que Richarte integra la comisión directiva de Boca. La indomable Elisa Carrió ya se quejó en público de que Angelici quiere “manejar Comodoro Py”.

A partir de la designación de Galea en la AFI, el Tano empieza a tallar en el submundo de la Inteligencia, un área que en breve volverá a manejar las escuchas telefónicas, bajo el supuesto control de la Corte Suprema de Justicia.

Richarte además logró colar a un abogado de su cartera informal como nuevo titular de la Inspección General de Justicia: Sergio Brodsky, ex subsecretario de la Facultad de Derecho de la UBA durante la gestión de Richarte como vicerrector de la Universidad de Buenos Aires La IGJ depende del Ministerio de Justicia y su función de “registrar y fiscalizar a las sociedades comerciales, sociedades extranjeras, asociaciones civiles y fundaciones”.

En 2001, con el gobierno de la Alianza, Brodsky además fue Director de la llamada Oficina de Transparencia Sindical, dentro del ministerio de Trabajo, por entonces a cargo de Patricia Bullrich.

De fondo, todas estas designaciones sugieren la vuelta al stato quo en la ex SIDE, incluida la inminente vuelta a la Argentina del mítico Jaime Stiuso, ex Director General de Operaciones, espía desde 1972, con contactos fluidos con la CIA y principal fuente de información de Nisman.

Para fines de febrero se espera el testimonio de Stiuso en la causa por la muerte de Nisman. ¿Se pondrá entonces en contacto con representantes del gobierno? ¿Volverá con ánimo revanchista ante el gobierno kirchnerista que lo echó? Se verá.

Mientras tanto, el gobernador jujeño Gerardo Morales confirmó que “tenía datos de inteligencia” (es decir, de la AFI) sobre un supuesto reclamo que iba a realizar la líder de la Tupac Amaru todavía detenida, Milagro Sala, hace unas semanas. La frase de Morales revela que AFI habría hecho inteligencia sobre los últimos movimientos de Milagro Sala, una tarea muy lejana a la de su función formal: la de producir información sobre delitos complejos, como el terrorismo, la trata y el narcotráfico.

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FpV, entre el pragmatismo y el folclore

Ante el reordenamiento obligado del peronismo en su nuevo rol de oposición, existen dos alternativas de trazo grueso. En sus extremos, las opciones son acompañar culposamente a un PJ más acuerdista y pragmático, o alimentar el ala que promueve un movimiento interno autoindulgente y de tono semi-folclórico.

Reaparecen así los viejos dilemas sobre la identidad del kirchnerismo, pero esta vez en un escenario de escasez: después de una doble derrota inesperada (Nación y Provincia), y ya sin las facilidades estatales que, por momentos, volvían algo retórica la discusión sobre qué era o pretendía ser el kirchnerismo. Mientras se mantenía bajo control la botonera del Estado (un aparato tremendamente ensanchado por las políticas del kirchnerismo), esos debates parecían un hobby intelectual, antes que una necesidad orientada en un sentido práctico.

Ahora, ya lejos de esa abundancia, los rumbos posibles determinarán el alcance de la supervivencia política. Y a su vez revelarán cuáles son las perspectivas reales de que se cumpla el himno-consuelo que se cantó en los pasillos del Gran Rex, durante el último recital de Fito Paez: ese que promete que “ohhh, vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver”.

Además de evidenciar una fractura, la votación del presupuesto bonaerense demostró que no será nada fácil calibrar los momentos del diálogo con el macrismo. Sobre todo, al lado de un sector peronista con menos pruritos a la hora de sentarse a negociar (y casi siempre llegar a un acuerdo) con los gobiernos de la nación y la provincia. El macrismo tratará lógicamente de profundizar esas divisiones, con el objetivo de debilitar a la oposición: meter una subgrieta (massista) dentro de la grieta, junto a otras varias minigrietas, a partir de las necesidades de recursos que tienen los intendentes.

En la otra punta del maquiavelismo extremo, hay otra imagen estereotipada: la de un cristinismo convertido en una especie de movimiento folk. Un Woodstock ideológico, un poco sectario e inorgánico, que se auto-ceba con el aguante incondicional que le da su núcleo duro. Encarnar ese reverso “por abajo” del pragmatismo de palacio, encierra un riesgo para el cristinismo: diluirse y perder buena parte de su vocación de poder.

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Guiños clarinistas de la jueza de San Isidro y ex de Nisman

En un mismo día Arroyo Salgado, quien se convirtió en una defensora acérrima de la figura del fiscal fallecido Alberto Nisman, benefició a la dueña del Grupo Clarín y a un grupo de periodistas ligados a la ex SIDE.

En 2011, luego de diez años de dilaciones, Felipe y Marcela Noble Herrera aceptaron realizarse los estudios de ADN para comprobar si eran hijos de desaparecidos. El cotejo con el Banco Nacional de Datos Genéticos dio negativo.En tanto, respecto a la causa por la adopción irregular de Felipe y Marcela Noble Herrera, de quienes se sospechaba eran hijos de desaparecidos durante la dictadura, la magistrada federal remarcó que el estudio deADN realizado a ambos y comparado con las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos dio negativo.

En 2011, luego de diez años de dilaciones, Felipe y Marcela Noble Herrera aceptaron de golpe realizarse los estudios de ADN para comprobar si eran hijos de desaparecidos.

El cotejo con el Banco Nacional de Datos Genéticos dio negativo. En tanto, respecto a la causa por la adopción irregular de Felipe y Marcela Noble Herrera, de quienes se sospechaba eran hijos de desaparecidos durante la dictadura, la magistrada federal remarcó que el estudio de ADN realizado a ambos y comparado con las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos dio negativo. Sin embargo, la apropiación sí fue irregular y nunca quedó del todo clara.

En septiembre de 2012, la jueza Sandra Arroyo Salgado procesó a Juan Bautista “Tata” Yofre, titular de la SIDE en el menemismo, dos ex agentes de Inteligencia y el director del portal Seprin, Héctor Alderete, por ser parte de una “compleja organización clandestina de espionaje” que hackeó cientos de correos electrónicos de los más altos funcionarios de Gobierno. A los periodistas Carlos Pagni, de La Nación; Edgar Mainhard, director del portal Urgente 24, y Roberto García los procesó por encubrimiento, ya que habían usufructuado los datos obtenidos de forma ilegal.

Pero el 30 de diciembre último –el fallo se conoció ayer– la magistrada decidió anular y cerrar la investigación con el argumento de que el expediente se originó con información a la que la ex SIDE llegó de forma irregular. Es decir que, luego de diez años de investigación, se anotició de que la causa nunca debió haber sido abierta. La medida es más llamativa aún si se tiene en cuenta que la jueza no tenía en su poder el expediente, ya que éste estaba en la Cámara de Casación, que debía resolver antes del 10 de febrero si confirmaba los procesamientos. Y mientras un tribunal superior tiene una causa en revisión, los jueces inferiores no pueden tomar este tipo de decisiones.

“Dispondré la nulidad de carácter absoluto de la nota remitida por el entonces secretario de Inteligencia Héctor Icazuriaga por violación de las garantías constitucionales del debido proceso y la defensa en juicio y de todo lo actuado a consecuencia de aquella, disponiendo el sobreseimiento de todos los sujetos traídos a proceso”, dijo la magistrada en alusión a la notificación a partir de la que se abrió el expediente, que consideró “viciado desde su origen”.

Arroyo dijo en su último fallo que la información que sirvió para iniciar la investigación por espionaje fue obtenida por dos “agentes infiltrados” que no tenían autorización para actuar como tales. Ese supuesto hecho, de todas formas, figuraba en la foja 1 de la causa.

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Prófugos: ahora Ritondo se arrepiente de haber dicho que estaban cercados

El ministro de María Eugenia Vidal alterna posturas y estrategias, en el primer gran test de su gestión bonaerense, ante un caso que pone a prueba a todo Cambiemos.

Cristian Ritondo aseguró que "sectores de la Policía Bonaerense son cómplices" de los fugados. Y aseveró sobre el publicitado cercamiento a los tres prófugos que "quizás fue un error mio" haber mencionado eso, a medida de que recibía información de los policías bonaerenses.

“Yo fui transmitiendo lo que me iban pasando los policías, quizás fue un error mío transmitir que los estábamos a punto de agarrar”, aceptó el funcionario, en una especie de autocrítica calculada.

Por su parte, el gobierno bonaerense removió este domingo la cúpula de la Delegación Departamental de Investigaciones de Quilmes y puso en funciones al comisario mayor Daniel Cantarini, tras "fallas" en los operativos realizados para dar con los prófugos condenados por el triple crimen de General Rodríguez.

En los movimientos fue desplazado el titular de la DDI Marcelo Di Rosa, y apartado el jefe de Investigaciones bonaerense, Néstor Larrauri, quien había sido designado por Ritondo el 11 de diciembre pasado. La provincia resolvió disuolver la policía departamental y en su lugar operarán las de Lanús y Lomas de Zamora.

La decisión fue tomada por Ritondo después de que se hayan cometido "fallas en los procedimientos" para encontrar a los tres prófugos Víctor Schillaci y los hermanos Martín y Cristian Lanatta, que se escaparon hace 8 días de la cárcel de General Alvear.

A su vez, Ritondo no evita polemizar con Aníbal Fernández, suerte de némesis de Vidal y chivo expiatorio favorito de Cambiemos.

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¿Anticipo de Ritondo? “Son asesinos y están dispuestos a morir”

El ministro de Seguridad bonaerense confirmó que los hermanos Christian y Martín Lanatta y Víctor Schillaci son los protagonistas del ataque a balazos contra dos policías. "Los tenemos cerca", aseguró.

"Son ellos, son asesinos y están dispuestos a morir". Así describió Cristian Ritondo a los tres prófugos que escaparon del penal de General Alvear y que esta mañana se convirtieron en noticia por balear a dos efectivos de seguridad que quisieron someterlos a un control vehicular en un retén policial.

La frase generó suspicacias, tras el  reciente reclamo del ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien en agosto fue acusado por uno de los condenados por el triple crimen de General Rodíguez, Martín Lanatta. Casi en contradicción con la frase-anticipo de Ritondo, Fernández pidió que los prófugos aparezcan con vida.

"Deben capturarlos con vida para que vuelvan al penal. Tienen que aparecer vivos", remarcó Aníbal.

"Eran ellos, se movilizaban en una camioneta Ford Ranger de color gris; en el video se puede ver que bajan dos hombres, el tercero abre la puerta y con armas de fuego empiezan a disparar", relató Ritondo.

El ataque dejó un saldo de dos agentes heridos: "Hay una mujer que fue trasladada en helicóptero al Hospital Churruca; el segundo agente es un hombre que fue sometido a una intervención delicada en un hospital de la zona, y luego será llevado también a la ciudad de Buenos Aires", detalló Ritondo.

"Esto descarta dos cosas: los que dijeron que estaban muertos y los que dijeron que estaban fuera del país", aclaró el ministro de Seguridad de la Provincia. "Están vivos y no tienen mucha estructura detrás", apuntó.

Esa afirmación marca otro contrapunto con los dichos de Fernández, quien descartó que los condenados pudieran escapar de la cárcel sin ayuda: "Alguien hizo el caldo gordo para que puedan salir de la forma más simple. Alguien los dejó pasar, les dio un beso y les mandó saludos a la familia".

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Vinculan al nuevo director de las cárceles bonaerenses con la Masacre de Magdalena

A raíz de la fuga de los autores del triple crimen de General Rodríguez, condenados a perpetua, la gobernadora María Eugenia Vidal anunció la designación de Fernando Díaz como titular del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) en lugar de Florencia Piermarini.

Díaz ya ocupó ese cargo desde 2005, cuando gobernaba Felipe Solá, hasta 2009, ya durante el mandato de Daniel Scioli. De hecho, era el responsable del SPB cuando ocurrió uno de los hechos más graves en las cárceles de la Provincia: la masacre de Magdalena.

Allí 33 jóvenes privados de su libertad murieron en la Unidad Penal Nº 28 cuando al incendiarse uno de los pabellones los agentes penitenciarios reprimieron y cerraron las puertas.

Ese, entre otros antecedentes, le valieron algunas críticas al nuevo funcionaria puesto por Vidal.

Para la Directora del Departamento de investigación de la Procuración Penitenciaria de la Nación, Alcira Daroqui, nombrarlo a Fernando Díaz “como jefe del Servicio Penitenciario es un fuerte retroceso”.

A raíz de su rol en la Masacre de Magdalena, Daroqui dijo ante FM En Tránito que “Díaz fue el director del Servicio Penitenciario durante la masacre y dijo que fue responsabilidad de los presos”.

“Nunca ingresaron los bomberos para apagar el incendio y Díaz que fue responsabilidad de los presos, de los 46 presos quemado vivos”, agregó. En el mismo camino, “cuando hubo la primera denuncia sobre la utilización de las picanas en el SPB, Díaz aseguró que eran los propios presos los que colgaban cables y se picaneaban”.

Pocos días después de lo ocurrido en Magdalena, Díaz declaró: “No hay ningún error que reconocer”.

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Tras recibirla en la cocina de su casa, la tildó de ingenua

El macrismo apura los tiempos de la política, en base a medidas implementadas (como la devaluación o la baja de las retenciones) y otras no buscadas (aunque quizás sí generadas), como el escándalo por el escape de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez.

Esa intensidad, a menos de tres semanas de que haya sumido Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, también apura las críticas de quienes hasta hace pocos días optaban por no salir a matar a los dirigentes recién asumidos.

La diputada y presidenta del partido GEN, Margarita Stolbizer, calificó hoy de "escandalosa" y de "mensaje mafioso" la fuga de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez y dijo que fue "un pecado de ingenuidad" que la gobernadora María Eugenia Vidal haya "ratificado la política penitenciaria" de la gestión anterior.

"La fuga de los hermanos (Cristian y Martín) Lanatta es escandalosa. Muestra fragilidad y complicidad. Pero por sobre todo envía un mensaje mafioso al nuevo gobierno. No es fácil y las luces de los festejos no estarán prendidas para siempre. Los involucrados en episodios de narcotráfico y corrupción durante los últimos años no se andan con chiquitas", expresó esta tarde a través de su cuenta de Facebook.

Además, Stolbizer lamentó que Vidal haya ratificado "la política penitenciaria de (Daniel) Scioli y (su ministro de Justicia Ricardo) Casal", aunque aclaró que cree en las "buenas intenciones" de la gobernadora por lo que calificó esa decisión como "un pecado de ingenuidad".

Histórica vecina de Castelar, Stolbizer se había mostrado amigable tras el triunfo de Vidal sobre Aníbal Fernández, al punto de invitarla a la cocina y el living de su casa. Ahí retrató y difundió unas fotos que graficaban una cercanía, que ahora parece haber entrado en pausa.

"Está claro que si a la corrupción, las complicidades, el delito y la debilidad del sistema penitenciario, se le agrega ingenuidad y continuismo eso termina siendo una bomba", agregó.

Stolbizer consideró que faltó "análisis de lo que había sido una política absolutamente desacertada de la gestión anterior" que fue convalidada por el Gobierno actual "sin siquiera haber intentado una auditoría de gestión para poder mirar en profundidad lo que pasa por dentro de las cárceles de la provincia".

"La bomba explotó dejando salir justamente a quienes no podían salir. A un par de presos sobre los que la política debió haber puesto diligente atención y cuidado, sobre todo si se esperaba de parte de ellos una declaración próxima", concluyó.

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Denuncia contra el macrismo, que acusó al PO de infiltrarse en Cresta Roja

La represión con balas de goma realizada ayer por la Gendarmería Nacional a los trabajadores de Cresta Roja para desalojar la autopista Riccheri podría tener consecuencias en la justicia.

El Partido Obrero (PO) denunciará a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich por calumnias e injurias, agravadas por provenir de altos funcionarios del Estado.

En un comunicado que difundió la Izquierda Diario, el PO informó que denunciará a Bullrich al acusarla de “recurrir a los métodos de la injuria y la provocación política contra el Partido Obrero, y justificar la acción represiva contra los obreros de Cresta Roja”.

En el texto se acusa a la funcionaria de reproducir en un comunicado oficial de su ministerio declaraciones de un delegado de Cresta Roja a medios de comunicación que “provienen de informaciones absolutamente falsas y equivocadas”.

Ayer la ministra de Seguridad dijo que la Gendarmería tenía "directivas claras" para desalojar a los manifestantes en Ezeiza y aseguró que el operativo se realizó "con total apego a la ley" y con "absoluta y total responsabilidad". "Nuestro objetivo es la tranquilidad social", manifestó en declaraciones al canal Todo Noticias.

Desde el ministerio de Seguridad ayer difundieron que un delegado de la empresa había asegurado en declaraciones periodísticas que “existen infiltrados del Partido Obrero en la manifestación”.

Esa jugada generó críticas desde el Frente de Izquierda. Por su parte, María Eugenia Vidal recibió críticas de amplios sectores políticos, sobre todo de la izquierda. Es que la gobernadora había prometido una salida a un conflicto que afecta a más de 3 mil trabajadores.

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