Dow Argentina, única productora de poliuretano se va del país dejando a 120 trabajadores en la calle
El material que producía es fundamental para industrias como la de la línea blanca, la automotriz y la fabricación de electrodomésticos que ahora habrá que importar.
La multinacional estadounidense Dow Argentina, única productora de poliuretano en el país, cerró este viernes su planta de producción de químicos agrícolas en Puerto General San Martín, en el Gran Rosario, despidiendo a 120 empleados. Este cierre se produce en un contexto de creciente desconfianza de los inversores hacia el gobierno y una crisis económica que golpea duramente al mercado interno y a la industria.
Aunque la empresa ha asegurado que pagará las indemnizaciones correspondientes, el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) se ha manifestado en la puerta de la planta exigiendo explicaciones y buscando revertir la situación. La crisis que afecta al sector industrial argentino ha incrementado las tensiones, y el cierre de Dow es visto como una señal alarmante de las dificultades económicas que atraviesa el país.
El inesperado anuncio de cierre, realizado en medio de estrictas medidas de seguridad, ha generado indignación entre los empleados. Mauricio Brizuela, secretario general del SOEPU, denunció que la decisión fue intempestiva, pese a que en negociaciones anteriores los directivos habían proyectado una recuperación de la empresa para 2025. El sindicato considera este movimiento como otro golpe para el ya debilitado sector industrial, que enfrenta un panorama incierto debido a la falta de confianza en la gestión económica del país y la volatilidad del mercado local.
El panorama económico en Argentina, marcado por una inflación galopante y políticas que generan incertidumbre entre los actores económicos, ha deteriorado la inversión industrial. Dow Química Argentina, que ya había enfrentado una amenaza de cierre en 2021, se une a la lista de empresas que se ven obligadas a recortar su presencia o cesar operaciones ante la incapacidad de mantener su rentabilidad en un contexto económico tan adverso.
Mientras los trabajadores y sus representantes sindicales esperan la reunión en el Ministerio de Trabajo, el futuro de la planta y de los puestos de trabajo sigue siendo incierto. Este cierre pone de manifiesto no solo la vulnerabilidad del sector petroquímico, sino también la crisis estructural que enfrenta la economía argentina, que afecta gravemente a su tejido industrial.










