Bragado: Cayó concejal libertario por vender cocaína en su casa

Germán Díaz, concejal de La Libertad Avanza, fue detenido e imputado por la presunta comercialización de estupefacientes. Durante un allanamiento en su vivienda, la Justicia secuestró restos de cocaína, elementos de corte y una balanza de precisión. El caso genera un fuerte impacto político para el espacio libertario y pone bajo la lupa a sus representantes en el territorio.

Un nuevo escándalo golpea a La Libertad Avanza. Germán Díaz, concejal de 52 años de ese espacio en Bragado, fue detenido y quedó imputado por la presunta comercialización de drogas. El procedimiento se realizó en su vivienda de O’Brien, donde efectivos policiales secuestraron restos de cocaína, elementos de corte y una balanza de precisión, según consta en la investigación judicial.

El operativo fue ordenado a pedido de la UFI N° 7 del Departamento Judicial de Mercedes y avalado por el Juzgado de Garantías N° 3. Díaz permanecía detenido a disposición de la Justicia y debía ser trasladado a Mercedes para prestar declaración indagatoria ante la fiscal María Laura Cordiviola.

El concejal de LLA, Germán Díaz, fue detenido en Bragado tras ser señalado por los propios vecinos.

La investigación se habría iniciado luego de que vecinos de O’Brien manifestaran su preocupación por una presunta actividad vinculada con la venta de drogas. Según informó LA NACION, durante una reunión en la que habría participado el intendente Sergio Barenghi, los vecinos señalaron al concejal como presunto responsable.

El episodio representa un duro golpe político para La Libertad Avanza, un espacio que convirtió la lucha contra la inseguridad y el delito en una de sus principales banderas. La detención de uno de sus concejales por una causa vinculada a la presunta comercialización de estupefacientes deja expuestas, además, fuertes dudas sobre los mecanismos de control y selección de sus dirigentes locales.

En paralelo, el Concejo Deliberante de Bragado analiza la situación y convocará a una reunión interbloque para evaluar posibles medidas contra Díaz, incluida una eventual suspensión mientras avance la investigación. La Ley Orgánica de las Municipalidades contempla sanciones que pueden llegar incluso a la destitución.

Díaz había asumido su banca en diciembre de 2023, cuando La Libertad Avanza consiguió dos concejalías en Bragado. Ahora, una investigación por presunta venta de drogas amenaza con convertirse en un nuevo escándalo para el espacio libertario y en una incómoda prueba para su discurso sobre seguridad y combate al delito.

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Crisis económica: multitudinaria marcha contra el endeudamiento récord de las familias

Agobiadas por las deudas y la pérdida de capacidad de pago, miles de personas se movilizaron este jueves en Buenos Aires para reclamar medidas urgentes frente al creciente endeudamiento de los hogares, que alcanzó niveles inéditos en las últimas dos décadas durante el gobierno de Javier Milei.

Según datos del Banco Central, más de 5,8 millones de argentinos —el 12,5% de la población— se encuentran en mora con sus préstamos, una cifra que marca un récord desde la crisis de 2001. La protesta expuso así una de las caras más preocupantes de la crisis económica: familias que recurren cada vez más al crédito y a préstamos de alto costo para afrontar gastos esenciales.

Los manifestantes apuntaron contra las políticas de austeridad y desregulación financiera del Gobierno y reclamaron una mayor intervención del Estado para aliviar la situación de los hogares sobreendeudados. “Día a día, esto se hace cada vez más difícil de sobrellevar”, expresó durante la movilización Mariano Almeyda, un abogado de 47 años que aseguró atravesar personalmente las dificultades provocadas por las deudas.

Fuerte respaldo sindical

La movilización contó con el respaldo de las principales centrales obreras, entre ellas la CGT y la CTA, además de organizaciones y partidos de izquierda. La protesta ocupó parte de la Plaza de Mayo, frente al Ministerio de Economía, que permaneció vallado y rodeado por un fuerte operativo policial.

Entre las consignas también aparecieron críticas a las billeteras digitales y otras plataformas que ofrecen préstamos, señaladas por los manifestantes como parte de un circuito de financiamiento al que recurren numerosos hogares ante las dificultades para acceder al crédito bancario tradicional.

El reclamo central fue por una intervención estatal que permita reestructurar las deudas de las familias y poner límites a las tasas de interés consideradas abusivas, especialmente en los segmentos informales o de mayor riesgo.

La movilización también puso en discusión una de las definiciones del propio Milei, quien sostuvo recientemente que el endeudamiento constituye “un asunto entre privados” en el que el Estado no debería intervenir. Para los manifestantes, esa postura desconoce la dimensión social que adquirió el problema.

Desde la CGT sintetizaron el reclamo tras la marcha: “Un modelo que empuja a las familias argentinas a endeudarse para comer, pagar el alquiler y sostener los servicios básicos”. La multitudinaria protesta dejó así expuesta la creciente preocupación por el impacto de la crisis económica sobre la vida cotidiana de millones de hogares.

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Delirio presidencial: Milei prepara otro recital mientras los argentinos se endeudan para sobrevivir

Mientras millones de argentinos enfrentan dificultades para llegar a fin de mes, acumulan deudas y padecen el deterioro de su poder adquisitivo, Javier Milei confirmó que volverá a subirse a un escenario junto a su “Banda Presidencial” para celebrar el dato de inflación mayorista de julio.

El anuncio, realizado durante su discurso en el Council of the Americas, vuelve a exponer el preocupante contraste entre la agenda del Presidente y las dificultades concretas que atraviesan los hogares.

Milei aseguró que debería cumplir su promesa de realizar un recital si la inflación llegaba a ubicarse en torno al 1% y, ante la confirmación de que la organización del espectáculo ya estaría en marcha, respondió: “Voy a tener que buscar tiempo para ensayar, pero lo haré”. La celebración presidencial se produce en un contexto en el que amplios sectores de la sociedad todavía enfrentan una fuerte presión sobre sus ingresos y sus gastos cotidianos.

El mandatario incluso aprovechó el anuncio para reivindicar su gestión económica y aseguró haber cumplido “mis promesas en la mitad del mandato”. También sostuvo que la inflación cayó 85% y destacó especialmente el comportamiento de los precios mayoristas. Sin embargo, el festejo volvió a quedar atravesado por la discusión sobre qué indicador había utilizado originalmente para anunciar su prometido recital: mientras ahora Milei sostiene que siempre se refirió a la inflación mayorista, en declaraciones anteriores había hecho referencia al Índice de Precios al Consumidor.

El episodio deja una imagen difícil de ignorar: mientras el Presidente prepara un nuevo espectáculo para celebrar una estadística económica, miles de familias siguen haciendo malabares para pagar alimentos, servicios, alquileres, cuotas y deudas. La distancia entre el triunfalismo oficial y la experiencia cotidiana de buena parte de la población vuelve a plantear interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para interpretar el malestar social y la establidad emocional del presidente.

Incluso Milei reconoció que “la foto sigue siendo horrible”, aunque inmediatamente aseguró que la “película” es la mejor de la historia argentina. El contraste resulta evidente: para el Presidente, el escenario parece estar preparado para festejar; para una parte importante de la sociedad, el desafío continúa siendo llegar a fin de mes.

La decisión de convertir un dato de inflación mayorista en motivo de celebración personal vuelve a alimentar las críticas sobre el creciente alejamiento del Presidente respecto de la realidad cotidiana de los argentinos, en un momento en que la prioridad de muchos hogares no es asistir a un recital presidencial, sino recuperar el poder de compra y dejar de endeudarse para sobrevivir.

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Crisis salarial y deudas: La ministra Monteoliva admitió la existencia de una ola de suicidios en las fuerzas de seguridad

La ministra de Seguridad reconoció que en 2025 los suicidios dentro de las fuerzas federales aumentaron un 30% respecto de 2024 y vinculó la problemática con los bajos salarios y los crecientes niveles de endeudamiento. El dato expone el fuerte impacto de la crisis económica sobre los efectivos durante el gobierno de Javier Milei.

La situación encendió una nueva señal de alarma dentro de las fuerzas de seguridad. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, admitió que durante 2025 se registró un 30% más de suicidios que el año anterior y señaló que uno de los factores que agravan el cuadro es el elevado nivel de endeudamiento que atraviesan los efectivos.

“Hay más suicidios en las fuerzas, sí. En 2025 hubo un 30% más que en 2024”, reconoció la funcionaria, quien identificó a la salud mental como uno de los principales problemas. Sin embargo, al explicar las causas que rodean al fenómeno, puso el foco también sobre la situación económica de los integrantes de las fuerzas.

Monteoliva reconoció que existen niveles de endeudamiento formales e informales dentro de las fuerzas y sostuvo que muchas de esas situaciones requieren asistencia para poder ser encauzadas. El Ministerio, según explicó, incorporó esta problemática como uno de los ejes de sus políticas de bienestar y comenzó a implementar medidas vinculadas con asistencia y orientación financiera.

Salarios que no alcanzan y una deuda que crece

El reconocimiento de la ministra adquiere especial gravedad en un contexto de deterioro del poder adquisitivo y creciente endeudamiento de los hogares. La problemática no es exclusiva de las fuerzas de seguridad, pero el impacto sobre efectivos que cumplen tareas de alta exigencia y responsabilidad genera una preocupación adicional.

Los datos sobre endeudamiento familiar muestran un fuerte deterioro. La morosidad de los hogares pasó de niveles considerablemente menores en 2024 a registrar posteriormente un marcado incremento, mientras cada vez más familias recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos como alimentos, servicios y otras obligaciones.

De acuerdo con el relevamiento citado, el 62% de los argentinos tomó deuda y más de la mitad de quienes lo hicieron recurrió al crédito para cubrir gastos corrientes. A su vez, dos de cada tres personas agotan sus ingresos antes del día 20 del mes, una señal del creciente deterioro de la capacidad de consumo y ahorro.

El problema también alcanza a los trabajadores de las fuerzas de seguridad, que enfrentan el aumento del costo de vida con salarios que, según las denuncias planteadas por distintos sectores, no acompañan el incremento de los gastos. La consecuencia es un círculo cada vez más difícil de romper: ingresos insuficientes, endeudamiento, presión financiera y deterioro de la salud mental.

Una crisis que atraviesa a las fuerzas

La propia ministra intentó contextualizar el incremento de los suicidios señalando que el fenómeno también aumentó a nivel nacional. Sin embargo, el dato del 30% de incremento dentro de las fuerzas de seguridad revela la dimensión de una problemática que no puede quedar reducida a una cuestión individual.

El endeudamiento aparece así como uno de los factores que deben ser atendidos por las autoridades. La existencia de deudas formales e informales entre los efectivos muestra hasta qué punto la crisis económica puede penetrar en la vida cotidiana de quienes integran las fuerzas federales.

La situación plantea un desafío urgente para el Gobierno: garantizar salarios y condiciones laborales que permitan a los efectivos sostener dignamente a sus familias y evitar que la precariedad económica termine convirtiéndose también en una amenaza para su salud y su vida.

El reconocimiento de Monteoliva funciona, en ese sentido, como una señal de alarma sobre las consecuencias sociales de una crisis económica que ya no sólo se expresa en los índices de consumo, inflación o endeudamiento: también empieza a dejar consecuencias dramáticas dentro de las propias fuerzas de seguridad.

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Bullrich salió a plantear dudas sobre el plan económico de Milei: “Necesitamos resultados”

“Necesitamos más velocidad en los resultados para lograr que el cambio se sienta”, reclamó la senadora, en un mensaje que abre una incómoda discusión sobre el costo social del modelo libertario.

Patricia Bullrich eligió cuidadosamente sus palabras. La senadora nacional por La Libertad Avanza ratificó el rumbo económico del Gobierno, pero al mismo tiempo formuló un reclamo que deja al descubierto una preocupación cada vez más difícil de ocultar: la recuperación que promete el oficialismo todavía no llega con claridad a los bolsillos de las familias y las empresas.

“El rumbo es el correcto. Lo que necesitamos ahora es más velocidad en los resultados para lograr que el cambio se sienta en la vida cotidiana. Que llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”, escribió Bullrich.

Aunque evitó cuestionar directamente a Javier Milei, el mensaje contiene una admisión significativa. Si el principal reclamo de una dirigente oficialista es que los resultados “se sientan” en la vida cotidiana, es porque una parte importante de la sociedad todavía no percibe los beneficios de la transformación económica que el Gobierno presenta como un éxito.

Una economía que todavía no llega a los hogares

La advertencia adquiere mayor relevancia en un contexto en el que el debate económico comienza a desplazarse de los indicadores macroeconómicos hacia una pregunta mucho más concreta: ¿cómo hacen las familias para llegar a fin de mes?

Los datos sobre endeudamiento y morosidad reflejan una situación preocupante. El Banco Central registró en abril una morosidad del 12,1% en los créditos destinados a las familias, mientras que durante mayo distintos informes basados en datos oficiales ubicaron la irregularidad del crédito familiar por encima del 12%, en niveles excepcionalmente elevados.

El problema se concentra especialmente en las tarjetas de crédito y los préstamos personales, instrumentos que para numerosos hogares dejaron de ser una herramienta ocasional para transformarse en un mecanismo para sostener el consumo y afrontar gastos cotidianos.

A esto se suma el crecimiento de los préstamos otorgados a través de billeteras virtuales. Para algunos especialistas, esta expansión podría estar vinculada con personas que encuentran mayores dificultades para acceder al financiamiento bancario tradicional y recurren a plataformas digitales para cubrir gastos o cancelar otras deudas.

La postal resulta difícil de compatibilizar con el discurso oficial de una recuperación que ya estaría beneficiando al conjunto de la sociedad.

El límite de los números macroeconómicos

El Gobierno de Milei convirtió el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y el reordenamiento de las variables macroeconómicas en los principales pilares de su gestión. Sin embargo, la estabilización de algunos indicadores no necesariamente implica una mejora inmediata en las condiciones materiales de los hogares.

Ahí aparece el reclamo de Bullrich. La senadora no cuestiona el rumbo, pero reconoce que existe un problema con la velocidad con la que sus supuestos beneficios llegan a la sociedad.

La diferencia entre la macroeconomía y la economía cotidiana puede convertirse en uno de los principales desafíos políticos del oficialismo. Mientras el Gobierno insiste en que el sacrificio actual permitirá una recuperación futura, millones de familias enfrentan en el presente mayores dificultades para sostener el consumo, pagar sus deudas y preservar su poder adquisitivo.

La respuesta de Milei frente al endeudamiento también expuso esa tensión. El Presidente sostuvo que se trata de una cuestión entre privados y llegó a afirmar que “nadie le puso un revólver en la cabeza” a quienes tomaron préstamos.

El contraste es evidente: mientras el Gobierno pone el foco en las variables macroeconómicas, Bullrich advierte que el cambio todavía debe llegar a las familias, las empresas y “cada argentino”.

En definitiva, su mensaje funciona como una señal de alerta dentro del propio oficialismo. El problema ya no es solamente demostrar que el modelo funciona en los números: el desafío es convencer a una sociedad que todavía espera sentir sus resultados en el bolsillo.

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Caso hermano de Adorni: el diputado libertario dijo que su declaración de bienes estaba mal porque “puso un cero de más”

El argumento busca explicar una de las principales inconsistencias detectadas por el fiscal Guillermo Marijuán, pero abre nuevos interrogantes sobre la precisión y confiabilidad de la información patrimonial presentada por un supuesto profesional de las ciencias económicas.

El argumento busca explicar una de las principales inconsistencias detectadas por el fiscal Guillermo Marijuán, pero abre nuevos interrogantes sobre la precisión y confiabilidad de la información patrimonial presentada por un profesional de las ciencias económicas.

A simple vista, resulta difícil de comprender cómo un contador público puede confundir un dato central de su propia declaración jurada patrimonial y, además, firmar y presentar formalmente el documento con una cifra diez veces superior a la que, según ahora sostiene, correspondía.

Francisco Adorni, hermano del vocero presidencial Manuel Adorni, recurrió precisamente a esa explicación para intentar despejar las dudas planteadas en la causa en la que es investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

Según el escrito presentado ante el juez Daniel Rafecas, en su declaración jurada correspondiente a 2024 consignó una deuda inicial de $130 millones, cuando en realidad —afirma ahora— debía haber escrito $13 millones. Ese supuesto error de un cero modificó sustancialmente la lectura de su evolución patrimonial.

El fiscal Guillermo Marijuán había advertido que, de acuerdo con la información declarada por Adorni, su deuda se había reducido de $130 millones a $60 millones durante el período. Es decir, aparecía una diferencia de aproximadamente $70 millones que no encontraba una explicación clara.

La defensa de Adorni sostiene ahora que esa reducción nunca existió: los $130 millones serían en realidad $13 millones y, por lo tanto, la interpretación realizada a partir de la declaración jurada habría partido de un dato incorrecto.

La explicación, sin embargo, difícilmente pueda evitar nuevas preguntas. No se trata de un error menor en un documento informal, sino de una declaración jurada patrimonial presentada y firmada por un contador público, precisamente el tipo de profesional que conoce la importancia de consignar correctamente cifras y movimientos financieros.

El episodio recuerda además otras explicaciones ensayadas en torno al patrimonio de los hermanos Adorni. En el caso de Manuel Adorni, las ganancias obtenidas con criptomonedas fueron invocadas para justificar parte del crecimiento patrimonial, mientras que también quedaron bajo cuestionamiento los préstamos declarados provenientes de jubiladas.

Ahora, Francisco Adorni sostiene que una cifra diez veces mayor en su declaración jurada fue simplemente consecuencia de “olvidarse” un cero.

Más allá de que la Justicia deberá determinar si se trató efectivamente de un error material o de una inconsistencia con otra explicación, el episodio vuelve a instalar un interrogante de fondo: ¿cuánto margen puede tener un funcionario para equivocarse en cifras patrimoniales millonarias antes de que la explicación deje de parecer un simple error administrativo?

La sucesión de inconsistencias y explicaciones posteriores alrededor de los patrimonios de funcionarios y dirigentes libertarios empieza a configurar un patrón que merece especial atención. Cuando las cifras no cierran, aparecen errores de tipeo, ceros mal colocados o ingresos extraordinarios como explicación. Y en cada caso, las dudas terminan apareciendo después de que la Justicia o los investigadores detectan las diferencias.

En un Gobierno que llegó al poder prometiendo terminar con los privilegios y combatir la corrupción, las declaraciones patrimoniales deberían ser una herramienta de transparencia, no un rompecabezas que necesita ser corregido una vez que los fiscales encuentran las inconsistencias.

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Escándalo en Cancillería: una fundación ligada a la secretaria de Malvinas adoctrina a dirigentes con respaldo británico

Una investigación periodística reveló que la Fundación Argentina Global, cofundada por la actual secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, Paola Di Chiaro, lanzó un programa de formación dirigencial financiado y respaldado por las becas Chevening de la Embajada Británica en Buenos Aires.

La política exterior del Gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el centro de la polémica por su creciente acercamiento al Reino Unido. Una investigación periodística reveló que la Fundación Argentina Global, cofundada por la actual secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, Paola Di Chiaro, lanzó un programa de formación dirigencial financiado y respaldado por las becas Chevening de la Embajada Británica en Buenos Aires.

El dato adquiere especial gravedad por el cargo que ocupa Di Chiaro: es la funcionaria responsable de una de las áreas más sensibles de la política exterior argentina, precisamente aquella que debe sostener el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

La iniciativa, denominada “Future Leaders Programme Argentina”, está destinada a estudiantes avanzados y graduados universitarios y contempla talleres, encuentros con especialistas y actividades institucionales vinculadas con la política internacional. El programa cuenta con el respaldo de Chevening, mecanismo de becas del Gobierno británico que funciona desde hace décadas como una herramienta de vinculación y formación de dirigentes extranjeros.

El episodio genera alarma porque coloca a una organización estrechamente vinculada con una funcionaria de la Cancillería en colaboración directa con la representación diplomática del Reino Unido. La situación resulta particularmente sensible en un país que mantiene un conflicto de soberanía con Londres y que históricamente ha considerado la cuestión Malvinas como una política de Estado.

Formación de dirigentes bajo el auspicio de Londres

La gravedad del caso se profundiza por las características del programa. La iniciativa contempla una apertura a cargo de Fulvio Pompeo, exfuncionario de la administración de Mauricio Macri y cofundador del think tank, mientras que el cierre previsto para febrero de 2027 se realizará en la propia Embajada Británica.

La presencia conjunta de la Fundación Argentina Global, la Embajada Británica y el programa Chevening plantea interrogantes sobre el alcance de la influencia británica en la formación de futuros dirigentes argentinos y sobre el rol que cumplen funcionarios vinculados a la estructura de la Cancillería en este tipo de iniciativas.

El problema no es la existencia de intercambios académicos o diplomáticos con otros países, sino la particular contradicción que supone que una funcionaria responsable de la política argentina sobre Malvinas esté asociada a una organización que desarrolla un programa de formación dirigencial auspiciado por la potencia que mantiene la ocupación de las islas.

Una política exterior que despierta preocupación

El episodio vuelve a poner bajo la lupa el giro de la política exterior impulsado por Milei y su Cancillería. El acercamiento político con Londres y la búsqueda de una relación privilegiada con el Reino Unido generan cada vez más cuestionamientos entre sectores que consideran que la cooperación bilateral no puede avanzar a costa de relegar el reclamo soberano argentino.

La preocupación se potencia frente a la creciente actividad británica en el Atlántico Sur, incluida la presencia militar en las islas y la explotación de recursos naturales en áreas cuya soberanía Argentina continúa reclamando.

En este contexto, que desde el propio ámbito de la Secretaría de Malvinas surjan vínculos con programas de formación financiados y respaldados por la diplomacia británica resulta, como mínimo, una contradicción difícil de ignorar.

El caso expone así una cuestión de fondo que excede a una fundación o a un programa de becas: ¿está la Cancillería argentina permitiendo que los intereses y las herramientas de influencia del Reino Unido penetren en la formación de las futuras dirigencias del país mientras la Argentina continúa reclamando la soberanía de Malvinas?

Para sus críticos, el episodio constituye una nueva señal de alarma sobre una política exterior que, bajo la promesa de estrechar vínculos con las potencias occidentales, corre el riesgo de terminar siendo funcional a los intereses británicos en el Atlántico Sur.

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El RIGI no derrama: empresarios advierten que el boom extractivo desplaza a la industria nacional

El RIGI exhibe una economía a dos velocidades: mientras las provincias petroleras y mineras acumulan regalías extraordinarias, la industria nacional pierde actividad y es desplazada por importaciones. Empresarios y pymes metalúrgicas advierten que el régimen, lejos de generar el prometido “derrame”, consolida un modelo extractivista que deja cada vez menos espacio para la producción argentina.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), presentado por el Gobierno como una herramienta para atraer capitales y transformar la estructura productiva, comienza a mostrar una de sus principales contradicciones: los beneficios se concentran en los grandes proyectos de Oil & Gas y minería, mientras las industrias que deberían abastecerlos quedan relegadas frente a la competencia importada.

La brecha es particularmente visible en las provincias productoras. Neuquén, epicentro de Vaca Muerta, encabeza el crecimiento de las regalías, mientras la Patagonia concentra actualmente el 64% del total nacional. Durante el primer semestre del año, además, la región registró un incremento del 32% en la producción computable de crudo.

Para los gobernadores, esta renta se convirtió en un respaldo financiero cada vez más importante: las regalías llegaron a representar el 11,77% de los ingresos totales de las provincias productoras durante 2025. Chubut y Santa Cruz también tienen una participación significativa en esa distribución.

Pero el supuesto efecto multiplicador no se replica en las fábricas argentinas. El caso de la industria metalúrgica resulta particularmente revelador: según Adimra, el sector acumula una contracción del 5,4% en 2026, luego de retroceder otro 5,4% en 2024 y 3,2% en 2025. La actividad quedó así por debajo de los niveles registrados en 2022.

El RIGI que importa en lugar de producir

La contradicción se vuelve todavía más evidente al observar las importaciones realizadas por los Vehículos de Proyecto Único (VPU). De los USD 284 millones FOB importados hasta mediados de año, el 87% correspondió a productos que forman parte del núcleo de la oferta metalúrgica nacional.

Entre las compras aparecen tanques y cisternas de acero por USD 75,2 millones, tubos para oleoductos por USD 11,2 millones y hasta elementos básicos de bulonería, como tornillos, tuercas y arandelas.

Es decir, el problema no se limita a la importación de tecnología sofisticada que la Argentina no produce: también ingresan bienes que podrían ser fabricados por empresas nacionales, incluso dentro de las cadenas de valor vinculadas directamente con el petróleo, el gas y la minería.

La paradoja es que uno de los sectores industriales estratégicos para el desarrollo de los proyectos extractivos no logra convertirse en proveedor privilegiado de esas inversiones. En cambio, termina compitiendo con productos extranjeros favorecidos por el propio régimen.

La letra chica que diluye el compre nacional

El Gobierno sostiene que el RIGI contempla una prioridad mínima del 20% para proveedores nacionales. Sin embargo, empresarios y cámaras del sector cuestionan la manera en que esa obligación puede ser computada y advierten que las excepciones previstas por la normativa terminan debilitando su impacto real.

El problema comienza por la propia base sobre la cual se aplica el porcentaje. De los USD 126.500 millones anunciados en inversiones, la condición central de permanencia en el régimen se vincula con un monto mínimo de USD 16.100 millones. Sobre una base considerablemente menor se determina el porcentaje de compras nacionales.

A esto se suma que la normativa permite computar dentro del 20% tanto bienes como obras, sin establecer una proporción específica. De esta manera, gastos inevitablemente locales, como movimientos de suelo o construcción civil, pueden utilizarse para cumplir con el requisito sin que necesariamente exista una demanda equivalente para la industria manufacturera.

También existe una cláusula vinculada al precio y la disponibilidad que permite comparar la oferta nacional con el valor de importación. Para las empresas argentinas, esta situación representa una competencia particularmente desigual cuando los proyectos cuentan con beneficios arancelarios que reducen los costos de los productos extranjeros.

El derrame que no llega a las fábricas

La defensa oficial del RIGI se apoya en la expectativa de que la expansión de Vaca Muerta y de la minería termine generando actividad en sectores periféricos. El Banco Central incluso destacó en su último Informe de Política Monetaria que por cada puesto de trabajo asalariado formal creado en las petroleras se generaron 3,2 empleos en otros sectores económicos de Neuquén.

Sin embargo, la pregunta central no es solamente cuántos empleos indirectos genera el boom extractivo, sino qué tipo de estructura productiva deja detrás.

Si las grandes inversiones demandan bienes y servicios del exterior que podrían producirse localmente, el efecto multiplicador sobre la industria nacional se reduce. Y si las empresas argentinas deben competir en condiciones desfavorables contra proveedores extranjeros beneficiados por exenciones, el prometido proceso de industrialización asociado al RIGI pierde fuerza.

Así, mientras las provincias productoras celebran un boom de regalías y los grandes proyectos extractivos reciben beneficios extraordinarios, buena parte del entramado manufacturero enfrenta caída de actividad y pérdida de mercados.

La advertencia empresarial apunta justamente a esa contradicción: el RIGI puede estar generando una economía dinámica alrededor de la extracción de recursos, pero sin garantizar que esa riqueza se transforme en industria, empleo de calidad y desarrollo de proveedores nacionales.

El riesgo es que, detrás del discurso del “derrame”, se consolide una economía de dos velocidades: una vinculada al petróleo, el gas y la minería, beneficiada por incentivos fiscales y aduaneros; y otra integrada por las fábricas nacionales que deben sobrevivir a la recesión y competir contra importaciones incluso dentro de los proyectos que deberían impulsar su crecimiento.

Más que una cadena de valor nacional, el modelo amenaza con consolidar un esquema extractivo donde la riqueza sale del subsuelo, las regalías crecen y las importaciones ocupan el lugar que la industria argentina esperaba conquistar.

El caso de las casas prefabricadas chinas

Uno de los ejemplos más contundentes aparece en la industria forestal. Según denunció la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (Fedecoop), la demanda de viviendas de madera para trabajadores y depósitos vinculados con Vaca Muerta fue cubierta en buena medida con productos provenientes de China, mientras aserraderos y productores argentinos atraviesan una fuerte retracción.

El presidente de Fedecoop, Gustavo Hein, alertó sobre suspensiones, cierre de aserraderos y caída de los precios para los productores forestales. La crisis está directamente vinculada con el derrumbe de la construcción, que lleva aproximadamente dos años y medio con una demanda deprimida.

La consecuencia es especialmente grave para provincias como Misiones, Corrientes y Entre Ríos, donde miles de pequeños y medianos productores dependen de la actividad forestal.

Pero el contraste con Vaca Muerta resulta difícil de ignorar.

Mientras en el norte y el litoral argentino los productores tienen dificultades para vender su madera y los aserraderos reducen personal o cierran, en el corazón del boom petrolero las empresas encuentran más conveniente importar viviendas terminadas desde China que comprarlas a productores y fabricantes argentinos.

“Era más fácil traerlas de China que comprárselas a los misioneros, correntinos o entrerrianos que producimos madera”, advirtió Hein.

El episodio sintetiza el problema que empresarios de otros sectores vienen señalando alrededor del RIGI: el crecimiento de un enclave extractivo no garantiza la creación de una cadena de valor nacional.

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El empresario más poderoso de Córdoba alertó por comercios endeudados y salarios que se evaporan antes de mitad de mes

Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza y uno de los empresarios más poderosos de Córdoba y del país, lanzó una advertencia que expone las crecientes tensiones del modelo económico libertario: mientras el Gobierno reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación, buena parte de la economía real sigue sin encontrar alivio. “A la gente no le alcanza para llegar a 15 de cada mes”, afirmó.

El diagnóstico adquiere especial relevancia porque no proviene de un dirigente opositor ni de un referente sindical, sino de uno de los principales empresarios del interior productivo. Roberto Urquía, exsenador nacional y dueño de Aceitera General Deheza (AGD), reconoció que existen sectores que atraviesan un buen momento, como la minería, Vaca Muerta y parcialmente el campo, pero advirtió que el panorama es muy diferente para el comercio y otras actividades vinculadas al mercado interno.

“Ya no vende directamente, sea chino, sea nacional”, describió Urquía al graficar la profundidad de la caída del consumo. La frase resume uno de los principales problemas de la economía: aun con una macroeconomía que el Gobierno presenta como ordenada, la demanda interna continúa debilitada y numerosas empresas enfrentan crecientes dificultades para sostener sus niveles de actividad.

El salario se evapora antes de mitad de mes

El empresario puso el foco especialmente en el deterioro de los ingresos y en sus consecuencias sobre trabajadores y empresas. “Hoy les cuesta mucho a las empresas pagar los sueldos y a la gente no le alcanza, no para llegar a fin de mes, no le alcanza para llegar al 15 de cada mes”, sostuvo.

La advertencia expone una de las principales contradicciones del discurso oficial: mientras la Casa Rosada destaca el equilibrio fiscal y la baja de la inflación como grandes logros, esos resultados todavía no se traducen en una mejora perceptible para numerosos sectores de la economía real.

El propio Urquía reconoció que “la macro está bien” y destacó el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria, pero inmediatamente marcó el límite de ese diagnóstico: ese proceso “no llega a algunos sectores de la micro”. Es decir, la estabilidad de las cuentas públicas no alcanza cuando comercios, empresas y familias siguen enfrentando una fuerte retracción de la demanda y del poder adquisitivo.

Una crítica que llega desde el corazón del empresariado

Las declaraciones de Urquía adquieren una dimensión política y económica particular porque se suman a un creciente malestar que comienza a atravesar incluso a sectores empresarios que tradicionalmente reclaman estabilidad macroeconómica y reglas claras.

El planteo deja en evidencia que el problema ya no puede reducirse a una disputa entre el Gobierno y sus opositores. Cuando uno de los empresarios más importantes de Córdoba advierte que los comercios no venden, que las empresas tienen dificultades para pagar salarios y que los trabajadores no llegan al día 15, aparece una señal de alarma proveniente del propio sector productivo.

Urquía también cuestionó las dificultades que enfrenta el interior para hacer llegar sus reclamos al Gobierno nacional. “A la gente del interior nos cuesta mucho llegar al diálogo con el Gobierno nacional”, afirmó, aunque reconoció que existe contacto con algunos ministros, entre ellos Luis Caputo y el jefe de Gabinete.

En ese sentido, reclamó mayor protagonismo para el interior productivo y recordó que la Argentina excede ampliamente al área metropolitana. “Argentina es mucho más que el conglomerado importante de gente que vive entre la General Paz y otras avenidas”, sostuvo.

Tasas de hasta 1.300% y críticas a la falta de regulación

Otro de los puntos que generó preocupación fue su cuestionamiento a determinadas fintech y financieras digitales. Urquía denunció que algunas llegan a cobrar tasas de hasta 1.300% anual, una cifra que calificó directamente como “una cosa de loco”.

Frente a estos niveles de financiamiento, reclamó una intervención más activa del Estado. “El Gobierno está para eso, está para los abusos”, afirmó, en una definición que también marca distancia con una concepción de Estado limitado a su mínima expresión.

El empresario fue incluso más allá y cuestionó el trato diferencial que, a su entender, recibe el capital extranjero frente a la producción nacional. “Ahí va la alfombra roja”, señaló sobre las inversiones externas, mientras sostuvo que la producción argentina “no tiene un embajador que la defienda”.

Así, desde uno de los sectores más poderosos del empresariado cordobés emerge un diagnóstico incómodo para el Gobierno: la estabilidad macroeconómica no está logrando recomponer la economía cotidiana. Comercios que no venden, empresas que tienen dificultades para pagar salarios, trabajadores cuyo ingreso se termina antes de mitad de mes y tasas de financiamiento exorbitantes configuran un escenario que empieza a generar preocupación más allá de los sectores tradicionalmente críticos del oficialismo.

Y que estas advertencias surjan desde el corazón del empresariado productivo constituye, acaso, una de las señales más contundentes de que el malestar con el rumbo económico comienza a adquirir un carácter cada vez más transversal.

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Maquillando la realidad: La inflación de Milei sería 15 puntos mayor con el índice actualizado que el Gobierno decidió dar de baja

La metodología que el Gobierno había anunciado para actualizar la medición de precios fue descartada en enero y, tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, el organismo continúa utilizando una canasta basada en consumos de 2004. Un recálculo de la consultora Qualy muestra que, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la inflación acumulada habría sido 15,5 puntos porcentuales mayor con la canasta actualizada.

El Gobierno de Javier Milei exhibe la desaceleración de la inflación como uno de los principales logros de su gestión. Sin embargo, detrás del índice oficial aparece una discusión metodológica que puede modificar de manera significativa la fotografía de la economía: si se hubiera aplicado la nueva metodología que el propio Gobierno había anunciado y que finalmente dio de baja en enero, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 sería considerablemente más alta.

El INDEC había previsto abandonar la vieja canasta de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004 y reemplazarla por una estructura actualizada a partir de la ENGHo 2017/18. El cambio finalmente no se concretó y estuvo acompañado por la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo.

El impacto de la decisión puede observarse al recalcular mes a mes el índice utilizando las ponderaciones de la canasta actualizada. Según un trabajo de la consultora Qualy, la inflación oficial acumulada desde el comienzo del Gobierno de Milei alcanza el 328,8%, mientras que con la metodología actualizada habría llegado al 344,3%: una diferencia de 15,5 puntos porcentuales.

Aunque la distancia entre ambas mediciones puede parecer marginal cuando se observa cada mes por separado, el efecto acumulativo termina siendo considerable. De hecho, solamente en tres meses el índice recalculado arrojó una variación inferior a la medición oficial. En el resto, la metodología actualizada registró una inflación mayor.

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La diferencia más pronunciada se produjo en enero de 2024, cuando alcanzó 0,6 puntos porcentuales. En julio, en cambio, la brecha fue mucho menor: el INDEC informó una inflación del 2,11%, mientras que la canasta actualizada habría arrojado un 2,14%.

La explicación está en los cambios en los hábitos de consumo que incorpora la nueva estructura. La metodología actualizada otorga un peso significativamente mayor a los servicios, un componente que ganó relevancia en el gasto de los hogares argentinos durante los últimos años y que la vieja canasta de 2004 no refleja adecuadamente.

Incluso cuando los precios de algunos bienes y servicios aumentaron menos en julio bajo la nueva medición, la mayor ponderación de los servicios modificó el resultado final. En otras palabras, no se trata simplemente de que los precios individuales sean mayores, sino de qué importancia se les asigna dentro del presupuesto real de las familias.

El dato vuelve a poner bajo la lupa la estadística oficial con la que el Gobierno busca mostrar una supuesta normalización de la economía. Una canasta construida sobre patrones de consumo de hace más de dos décadas difícilmente pueda reflejar con precisión cuánto cuesta vivir en la Argentina de 2026, especialmente después de los fuertes cambios en tarifas, alquileres, transporte y servicios registrados en los últimos años.

La discusión, por lo tanto, excede una cuestión técnica. Mientras la Casa Rosada utiliza el índice oficial para exhibir una inflación en descenso, una metodología actualizada muestra que el deterioro acumulado de los precios podría ser bastante mayor.

El contraste resulta incómodo para el Gobierno: la inflación puede desacelerarse en términos mensuales y, al mismo tiempo, estar siendo medida con una estructura de consumo que ya quedó vieja. La diferencia de 15,5 puntos acumulada desde el inicio de la gestión abre así un interrogante sobre cuánto hay de mejora efectiva y cuánto de maquillaje estadístico en la imagen de estabilización que intenta instalar el Gobierno.

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