Escándalo Adorni: detectan factura con datos adulterados de vuelo a Punta del Este
Una nueva factura por el vuelo de Manuel Adorni a Punta del Este volvió a encender alarmas y profundiza una situación cada vez más comprometida para el jefe de Gabinete, en medio de inconsistencias, versiones cruzadas y crecientes dudas judiciales.
El comprobante, fechado el 9 de marzo, fue emitido por un broker aeronáutico a nombre del periodista Marcelo Grandio, quien ya había afrontado el costo del viaje de ida a través de una de sus empresas. El documento presenta irregularidades tanto en la fecha como en el monto, y se suma a una trama que no deja de complejizarse y que complica cada vez mas la situación del funcionario libertario.
La investigación judicial sobre los vuelos privados de Adorni incorpora así un nuevo elemento que pone el foco en su regreso desde Punta del Este y en el rol de su entorno cercano. El broker Agustín Ismel Issin, quien figura en documentación previa vinculada a paquetes de vuelos, aparece nuevamente como intermediario en la operación.
Según los registros, Issin —piloto y socio en Jag Aviation— adquiere paquetes de vuelos para su reventa a clientes privados. Una factura anterior, emitida en febrero por 42.250 dólares, incluía el tramo de regreso del funcionario. En paralelo, ya se había conocido otro comprobante por el vuelo de ida, por 4.830 dólares, emitido a una productora vinculada a Grandio, quien además habría alojado a Adorni durante su estadía en Uruguay.
El nuevo documento, emitido el mismo día en que el caso tomó estado público, consigna únicamente el tramo “vuelo 17/02/2026 PDP-FDO” por un valor de 3.000 dólares, una cifra inferior al trayecto inicial. En el sector aeronáutico no descartan que su emisión haya sido una reacción a la repercusión mediática del caso, lo que agrega más interrogantes.
En este contexto, la Justicia espera que Grandio presente los comprobantes de la transferencia que respalden ese pago, mientras crecen las dudas sobre la trazabilidad del dinero.
Las explicaciones brindadas hasta ahora no hicieron más que aumentar la confusión. Grandio ofreció versiones contradictorias: primero aseguró que Adorni había pagado el vuelo, luego que el gasto fue compartido y finalmente que se cubrió con fondos estatales. A pesar de afirmar que cuenta con documentación, aún no la presentó.
Por su parte, Adorni sostiene que se trató de un gasto personal, aunque tampoco exhibió comprobantes que respalden esa afirmación.
Issin, en tanto, confirmó su rol como intermediario y señaló que la empresa operadora fue AlphaCentauri, mientras que Jag Aviation comercializó los vuelos. La aeronave utilizada habría sido un Honda Jet matrícula LV-HWA, visible incluso en registros audiovisuales difundidos en medios.
La causa, a cargo del juez federal Ariel Lijo, avanza con pedidos de información a organismos públicos y privados. Sin embargo, algunas empresas ya advirtieron que no conservan registros de cámaras por más de 30 días, lo que podría dificultar la reconstrucción completa de los hechos.
Con cada nueva evidencia, el caso suma capas de complejidad y deja a Adorni en una posición cada vez más delicada, bajo la lupa judicial y con interrogantes aún sin respuesta.










